La exministra de Salud Carolina Corcho, una de las figuras más controvertidas del Gobierno de Gustavo Petro, es precandidata presidencial por el partido oficialista Pacto Histórico con la ambición de convertirse en "la primera presidenta de Colombia" y retomar las reformas sociales que quedaron truncadas en el Congreso.
Corcho, médica psiquiatra de 43 años, aseguró en una entrevista con EFE que su aspiración no es personal sino colectiva y que busca "profundizar el cambio" iniciado por Petro en 2022.
"Este país necesita continuidad para consolidar un modelo que garantice derechos y reduzca las enormes brechas sociales. No se trata de un proyecto mío, sino de un mandato de la gente que votó por un cambio en 2022", afirmó.
De ministra a precandidata
La médica saltó a la primera línea política como ministra de Salud entre agosto de 2022 y abril de 2023, cargo que dejó tras casi un año de debates en torno a su controvertida reforma sanitaria.
El proyecto, que proponía limitar el poder de las Entidades Promotoras de Salud (EPS) y fortalecer la rectoría del Estado, naufragó en el Congreso en medio de fracturas en la coalición oficialista.
"Renuncié porque el presidente y yo sabíamos que me iban a usar como excusa para hundir la reforma y golpear al Gobierno. Un año después igual la hundieron, pero quedó claro que la crisis del sistema no nació con Petro, sino que viene de hace más de una década", sostuvo.
Ante las críticas por el desmejoramiento de la atención en salud, que las EPS y asociaciones médicas atribuyen a demoras del Gobierno para hacer los pagos del sector, Corcho reconoció que hay "gente haciendo filas, sin recibir medicamentos cuando los recursos ya fueron girados".
"La reforma fue obstruida por intereses que manejan alrededor de 100 billones de pesos (unos 25.000 millones de dólares) a discreción, en lo que podría ser el saqueo más grande de la historia reciente de Colombia", denunció.
Ahora, desde la arena electoral, reivindica esa experiencia como una prueba de carácter: "El país sabe que di una pelea frontal contra intereses muy poderosos que han convertido la salud en un negocio. Me correspondió pagar costos políticos, pero la gente también vio que no me vendí ni me dejé intimidar", subrayó.