El Vaticano aprueba ‘éticamente’ el uso de células de fetos en vacunas

La Congregación para la Doctrina de la Fe emitió un comunicado aprobado por el papa Francisco, que avala el uso de vacunas producidas con líneas celulares de fetos abortados.

En medio de la creación de vacunas que sean efectivas para contrarrestar el coronavirus, el Vaticano catalogó como “moralmente aceptables” las dosis que hayan utilizado líneas celulares de fetos abortados en su proceso de investigación y producción.

“Todas las vacunas clínicamente seguras y eficaces pueden utilizarse con la certeza de que el recurso a esas vacunas no significa una cooperación formal con el aborto del que se derivaron las células de las que se produjeron las vacunas” puntualiza la nota emitida desde la Santa Sede. 

El motivo de la declaración de la postura de la Congregación, dirigida por el español Luis Francisco Ladaria, es que “remota” la cooperación entre quienes utilizan las vacunas y “el mal” del aborto del que proceden esas células. 

No obstante, las vacunas no se elaboran con tejidos fetales de abortos sino que en algunos casos emplean células creadas en laboratorio con un origen humano remoto, el de dos fetos abortados en la década de 1960.

La Congregación aclara que no tiene “la intención de juzgar la seguridad y eficacia” de las vacunas que han realizado los investigadores y las agencias de fármacos, sino que se centra en el aspecto moral de la utilización de las mismas.

En 2005, el Vaticano ya se había pronunciado sobre el tema en un texto titulado ‘Reflexiones morales acerca de las vacunas preparadas a partir de células procedentes de fetos humanos abortados’ destacando que “no se puede constituir en sí mismo una legitimación, ni siquiera indirecta, de la práctica del aborto”. Asimismo, expresó que el uso de esas vacunas “no implica en modo alguno la aprobación moral del uso de líneas procedentes de fetos abortados”.

En España, el cardenal y arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, opinó el pasado junio que "el demonio existe en plena pandemia, intentando llevar a cabo investigaciones para vacunas", y que una de ellas "se fabrica a base de células de fetos abortados".

La ciencia responde

Los expertos en vacunas niegan que los medicamentos lleven tejidos de fetos humanos extraídos de un aborto y precisan que se usan cultivos de células obtenidas en laboratorio cuyo origen humano se encuentra en los años 60 en Suecia y el Reino Unido. 

En el caso de la vacuna de AstraZeneca contra el coronavirus, se ha implementado adenovirus de chimpancé, que se ha probado en líneas celulares humanas, que no forman parte de los ingredientes. 

Los científicos que elaboran las vacunas no trabajan con material genético original sino que utilizan líneas celulares creadas por medio de cultivos, copias y desarrollos de las células extraídas de tejidos humanos mucho tiempo después de su obtención. 

El Comité Asesor de Vacunas (CAV) de la Asociación Española de Pediatría (AEP) ha negado el uso de células de abortos para los preparados de antígenos, en su artículo ‘Vacunas, células de fetos abortados y otras teorías irracionales’ del 18 de junio.

Creado Por
Agencia EFE