Un tribunal ruso condenó este lunes a 19 años de cárcel a Carlos Alberto Muñoz Ramírez, un ciudadano colombiano acusado de tráfico de drogas a gran escala. La decisión judicial incluyó también una multa de 900.000 rublos (más de 11.000 dólares, equivalentes a 45 millones de pesos colombianos), que deberá pagar el condenado.
Un colombiano al frente de una red criminal
Según informó la Fiscalía General de Rusia, el Tribunal de la región de Moscú declaró culpable a Muñoz Ramírez, de 44 años, por contrabando y envío de drogas a gran escala, así como por liderar un grupo organizado con fines de narcotráfico.
Las investigaciones revelaron que en julio de 2016, el colombiano encabezó una red de cuatro personas que organizó el transporte aéreo de más de 2,3 kilogramos de cocaína procedente de Colombia y de un kilogramo enviado desde Paraguay.
Métodos de ocultamiento sofisticados
De acuerdo con el expediente judicial, los cargamentos fueron detectados por agentes aduaneros en los aeropuertos internacionales de Sheremétievo y Vnúkovo, en Moscú.
Uno de los envíos desde Colombia llegó dentro de una caja de cartón, en la que la droga fue escondida entre resortes metálicos y frenos de servicio de motores diésel. El cargamento procedente de Paraguay utilizó un método diferente: la cocaína fue camuflada en equipos electrónicos, como micrófonos, un teclado y una consola de DJ.
Orden de captura y extradición
En 2017, tras descubrir la red de narcotráfico, las autoridades rusas emitieron una orden internacional de búsqueda y captura contra Muñoz. Más tarde se estableció que el colombiano había sido detenido en su país de origen.
En 2024, Rusia formalizó la solicitud de extradición, la cual fue concedida en diciembre del mismo año. Después de nueve años de investigaciones y trámites judiciales, el acusado fue trasladado a territorio ruso para enfrentar el proceso judicial.
El juicio y la sentencia
Durante el juicio, la defensa de Muñoz solicitó que se tuviera en cuenta su cooperación con la investigación y su admisión plena de culpabilidad. Sin embargo, la Corte Regional de Moscú determinó que los delitos cometidos eran de máxima gravedad y optó por una condena ejemplar.