Un dron ruso impactó un edificio residencial en Galati, al este de Rumania, cerca de la frontera con Ucrania. El incidente dejó dos personas heridas leves y elevó la tensión con la OTAN, que respaldó a Bucarest y condenó la acción de Moscú.
Un ataque que cruzó la frontera
Rumania acusó a Rusia de una grave escalada después de que un dron ingresara a su espacio aéreo y cayera sobre el techo de un edificio de apartamentos en Galati, una ciudad ubicada cerca de la frontera con Ucrania y Moldavia. El hecho ocurrió durante la madrugada del viernes 29 de mayo, en medio de una nueva ofensiva rusa con drones contra objetivos ucranianos próximos al río Danubio.
Según el Ministerio de Defensa rumano, el aparato fue detectado por los sistemas de radar y seguido hasta el sur de Galati, donde terminó impactando una zona residencial. La explosión provocó un incendio en el edificio y obligó a la evacuación de cerca de 70 residentes.
Las autoridades informaron que una mujer de 51 años y un niño de 14 resultaron con heridas leves. Otras dos personas recibieron atención médica por ataques de pánico. El impacto también afectó zonas internas del edificio y varios vehículos cercanos.
El presidente de Rumania, Nicusor Dan, calificó el episodio como el incidente más grave registrado en territorio rumano desde el inicio de la invasión rusa a Ucrania, en febrero de 2022. Rumania es miembro de la Unión Europea y de la OTAN, por lo que el caso generó una reacción inmediata entre sus aliados.
¿Por qué no fue derribado?
El Ministerio de Defensa rumano explicó que dos aviones F-16 despegaron desde la base aérea de Fetesti y que un helicóptero militar apoyó la operación. Los pilotos tenían autorización para atacar objetivos durante la alerta, pero las autoridades señalaron que neutralizar el dron en una zona habitada podía representar un riesgo mayor para la población civil.