En un ambiente ya cargado rumbo a las elecciones de 2026 en Colombia, la palabra desinformación aparece en casi todas las conversaciones: desde cadenas de WhatsApp hasta peleas en X. Para entender mejor de qué estamos hablando cuando hablamos de noticias falsas en política, Kienyke.com consultó a la académica brasileña Patricia Perrone Campos Mello, una de las juristas que más ha estudiado el tema en su país.
Perrone es profesora de Derecho Constitucional del Centro Universitario de Brasilia (UniCEUB), doctora y magíster en Derecho por la Universidad del Estado de Río de Janeiro (UERJ), procuradora del Estado de Río de Janeiro y asesora en el Supremo Tribunal Federal. Sus líneas de trabajo pasan por democracia, derechos humanos y retrocesos democráticos.
Desde esa experiencia, propone una definición sencilla pero exigente para el debate público:
“Desinformar es divulgar hechos no verídicos o información descontextualizada con el objetivo de generar daños a un tercero”.
A partir de este concepto, y de los casos que ha revisado el Tribunal Superior Electoral de Brasil, Perrone plantea tres grandes tipos de desinformación que se repiten en las campañas.
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1. Desinformación contra actores electorales
La primera categoría son los ataques directos a candidatos y campañas. Son contenidos falsos o manipulados que buscan hacer creer que un aspirante está ligado a crímenes, fraudes o encuestas “amañadas”, sin pruebas.
Este tipo de desinformación busca inclinar el voto: restar legitimidad a una persona o movimiento político, presentar a un candidato como una amenaza o desincentivar su apoyo. Suele circular en videos cortos, montajes y cadenas anónimas.