Este domingo 25 de mayo, más de 21 millones de venezolanos están llamados a las urnas en unas elecciones regionales que se realizarán en medio de tensiones políticas, llamados a la abstención y una inédita inclusión territorial: el Esequibo. La jornada electoral se llevará a cabo diez meses después de la cuestionada reelección de Nicolás Maduro, y en un contexto en el que la oposición no participará.
Los ciudadanos deberán votar por 24 gobernadores de estado y 285 diputados a la Asamblea Nacional. Este proceso incluye, por primera vez, la incorporación de la región del Esequibo, una zona rica en recursos naturales que se encuentra en disputa con Guyana y que ahora es considerada por el gobierno venezolano como una provincia más.
En esta nueva jurisdicción se elegirá un gobernador y ocho diputados, aunque no habrá centros de votación en el territorio del Esequibo —que tiene una extensión de 160.000 km²—, sino que se instalarán en el fronterizo estado Bolívar. Esta medida ha sido duramente rechazada por Guyana, que ha reforzado su presencia militar en la zona.
Alta abstención y desconfianza
A pesar del llamado a las urnas, el panorama electoral sugiere una importante abstención. "¿Votar para qué?", se pregunta Santos Reinoza, pensionado de 76 años en Caracas. “Se robaron las presidenciales del 28 de julio. El domingo me quedaré en la casa”.
Por su parte, el oficialismo mantiene su postura de movilización. “Vamos a luchar por la victoria”, afirmó Yaczon Rivas, sindicalista afín al chavismo.