Durante seis horas, cada minuto importó. Bajo los restos de una estructura destruida por los terremotos que golpearon a Venezuela, un grupo de bomberos colombianos buscaba abrirse paso hasta Moisés Calzadilla, un niño de 11 años que seguía con vida entre los escombros.
No podían verlo con claridad, pero sabían que estaba allí. El cansancio, el peligro de nuevos derrumbes y la presión de una operación contrarreloj no detuvieron al equipo USAR COL-1 del Cuerpo Oficial de Bomberos de Bogotá.
Cuando finalmente lograron sacarlo, Moisés volvió a encontrarse con su padre. Para los rescatistas fue el momento más significativo de una misión que dejó horas de trabajo, estructuras inspeccionadas y zonas enteras recorridas en busca de sobrevivientes.
Semanas después, Bogotá decidió reconocerlos.
Un homenaje a quienes estuvieron donde más se necesitaban
El alcalde Carlos Fernando Galán y la directora del Cuerpo Oficial de Bomberos de Bogotá, Paula Ximena Henao, condecoraron a los integrantes del equipo que participó en la emergencia ocurrida tras el doble terremoto de junio en Venezuela.
La misión se desarrolló entre el 26 de junio y el 6 de julio. Durante diez días, los rescatistas acumularon más de 192 horas de operación en búsqueda de sobrevivientes, inspección de edificaciones colapsadas y evaluación de los sectores afectados.
Cada jornada exigió preparación, disciplina y coordinación. También implicó entrar en lugares inestables, trabajar bajo condiciones difíciles y acompañar a familias que esperaban noticias de sus seres queridos.
“Su presencia allá les dio esperanza”, expresó Galán al recordar los mensajes de agradecimiento enviados desde Venezuela y por miembros de la comunidad migrante que viven en Colombia.
El rescate de Moisés
Entre todas las labores realizadas, el rescate de Moisés quedó grabado en la memoria del equipo.
El niño permanecía atrapado entre los escombros cuando los bomberos iniciaron una operación que se extendió durante seis horas. Cada movimiento debía hacerse con cuidado para evitar que la estructura cediera y pusiera en riesgo su vida y la de quienes intentaban salvarlo.
La preparación técnica permitió encontrar una ruta segura y completar el rescate. Moisés salió con vida y pudo reencontrarse con su padre.
Aquel instante resumió el sentido de años de entrenamiento: estar preparados para llegar cuando todo parece perdido y convertir el conocimiento en una oportunidad de vida.
No fue únicamente un logro operativo. Fue el alivio de una familia y una señal de esperanza en medio de una emergencia que había dejado destrucción y dolor.