Han pasado cinco días desde el doble terremoto de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudió el norte de Venezuela y los sobrevivientes sienten que ya no les queda nada para vivir en el estado costero La Guaira, el más afectado por el desastre.
"Ya no hay nada, no hay nada para nosotros allá abajo, una ciudad en la que no se puede habitar, donde no hay agua, no hay luz, no hay edificios, no hay un supermercado, un hospital, no hay nada", relata a EFE con tristeza en su voz Francis Martín, quien pudo salir con vida del edificio donde vivía en el sector de La Llanada, junto a su mamá, que sufrió algunas heridas mientras corría.
Ahora, ambas se están hospedando en el hotel donde trabaja su madre y afirma que se han "portado muy bien" con su situación.
Martín cree que el edificio donde vive es recuperable pero "no sirve tener un edificio en una ciudad donde no hay nada".
La joven, de 24 años, señala que desde que nació ha vivido en La Guaira y destaca el apoyo y el aprecio que sienten entre todos los residentes de la región costera, cercana a Caracas, que también fue afectada por el doble terremoto.
"Yo sé que va a ser mucho tiempo para que La Guaira tal vez pueda volver a ser lo que antes era y me duele mucho saber que no voy a poder pisar mi hogar y no que voy a poder vivir ahí", lamenta.
Fuerza para sobrevivir
En la localidad de Caraballeda, Kisadia, de 52 años, se salvó de morir por el terremoto porque una columna frenó la caída de una pared.
Igual sufrió algunas heridas porque se pegó en la cabeza con la reja y cayó boca abajo, sus vecinos la ayudaron a salir y la animaron, mientras ella por su cuenta intentaba levantar algunos escombros.