En distintos países, la Semana Santa no solo se vive con recogimiento y oración. Para muchos creyentes, esta conmemoración implica llevar el cuerpo al límite mediante penitencias físicas que simbolizan sacrificio, redención y devoción.
Aunque prácticas como caminar en silencio, ir descalzo o avanzar de rodillas son habituales, existen rituales que van mucho más allá: desde flagelaciones y cadenas, hasta representaciones que incluyen crucifixiones reales.
1. Filipinas: una de las prácticas más polémicas
En San Pedro Cutud, Filipinas, cada Viernes Santo se desarrolla uno de los rituales más controversiales del mundo católico.
Un hombre, elegido para representar a Jesús, recorre un Vía Crucis de dos kilómetros cargando una cruz y portando una corona de espinas auténtica. Durante el trayecto, decenas de penitentes se flagelan la espalda.
La ceremonia culmina con una crucifixión real, práctica que ha generado debate internacional pero que continúa realizándose como acto de fe.
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2. España: tradición y disciplina extrema
En San Vicente de la Sonsierra, en La Rioja, se mantiene viva la tradición de “Los Picaos”, una de las penitencias más antiguas de Europa.
Durante el Jueves Santo, los participantes caminan descalzos y luego se someten a una disciplina que incluye más de 800 golpes en la espalda con una cuerda de cáñamo.
Al finalizar, reciben 12 punciones en la piel, una por cada apóstol, realizadas con una herramienta con pequeñas incrustaciones. Este ritual tiene antecedentes que se remontan a antes del siglo XVI.
3. “Empalaos”: silencio, carga y resistencia
También en España, pero en Valverde de la Vera, los llamados “Empalaos” protagonizan una procesión cargada de simbolismo y exigencia física.