Cada año, aproximadamente 12 millones de niñas son forzadas a casarse antes de cumplir los 18 años, lo que equivale a 23.000 casos diarios y uno cada dos segundos, según datos de la organización Save the Children. De ellas, una de cada seis son menores de 15 años, lo que refleja la gravedad de esta problemática global que afecta de forma desproporcionada a las niñas en situación de vulnerabilidad. A este ritmo, si no se toman medidas concretas y eficaces, la erradicación total del matrimonio infantil podría tardar hasta 300 años, una proyección que deja en evidencia la urgencia de actuar.
La situación se torna aún más alarmante en territorios afectados por conflictos armados, desastres naturales, crisis económicas o inestabilidad política. En estos entornos, el riesgo de matrimonio infantil se duplica y se estima que una niña es obligada a casarse cada 30 segundos. En total, casi dos tercios de los matrimonios infantiles se producen en los países más golpeados por la crisis climática o el conflicto armado. Las razones que explican esta práctica son múltiples, con una combinación de pobreza extrema, tradiciones patriarcales, falta de acceso a la educación y normas sociales que continúan con la discriminación de género.
Save the Children estima que entre 2020 y 2030 habrá más de 110 millones de casos de matrimonio infantil en todo el mundo. La organización también ha advertido que la crisis climática está empeorando el panorama. Por ejemplo, en Etiopía, tras una grave sequía, los casos de matrimonio infantil se incrementaron un 119 %, mientras que en Bangladesh se ha observado que las probabilidades de que una niña sea forzada a casarse se duplican en los años posteriores a olas de calor extremas. Esto se debe a que las familias pierden sus medios de vida y recurren al matrimonio infantil como mecanismo de supervivencia.