El Mundial 2026 no solo concentra la atención por los resultados deportivos. También ha puesto sobre la mesa una discusión incómoda para el fútbol internacional: la presencia de jugadores que compiten mientras enfrentan cargos, denuncias o antecedentes relacionados con presunta violencia sexual o de género.
Desde un enfoque de género, el tema exige una cobertura cuidadosa: respetar la presunción de inocencia, no revictimizar a las denunciantes y diferenciar entre procesos judiciales abiertos, investigaciones archivadas y señalamientos públicos que no llegaron a instancias legales.
Achraf Hakimi, pendiente de juicio en Francia
Uno de los casos más recientes es el de Achraf Hakimi, jugador de Marruecos y del París Saint-Germain. La justicia francesa confirmó que deberá ir a juicio por una denuncia de violación presentada en 2023.
El futbolista ha negado los hechos y, tras conocerse la decisión judicial, afirmó en redes sociales que espera el juicio para poder hablar. Su caso vuelve a abrir el debate sobre cómo actúan las federaciones cuando una figura de alto rendimiento enfrenta acusaciones graves.
Thomas Partey y los cargos en Reino Unido
Thomas Partey, jugador de Ghana, también participa en el Mundial en medio de un proceso judicial. El futbolista se declaró no culpable de cargos por violación y agresión sexual relacionados con denuncias presentadas por siete mujeres.
Aunque mantiene su libertad condicional y puede seguir jugando, su situación generó controversia durante el torneo. Canadá le negó la entrada para un partido de Ghana, mientras que Estados Unidos sí permitió su participación en otros encuentros.
Kaishu Sano y el caso en Japón
El japonés Kaishu Sano también ha sido mencionado por un caso de presunta agresión sexual. En 2024 fue detenido en Tokio junto a otros dos hombres tras la denuncia de una mujer por hechos que habrían ocurrido en un hotel.
Aunque el caso no ha tenido la misma exposición mediática que otros, su presencia en la selección japonesa ha sido cuestionada por organizaciones y usuarios en redes, que reclaman mayor transparencia frente a este tipo de antecedentes. El jugador admitió ser responsable y llegó a un acuerdo extrajudicial (le pagó una suma de dinero) a la víctima.