El reciente nombramiento del cardenal Robert Francis Prevost como nuevo pontífice, bajo el nombre de Papa León XIV, ha generado un fuerte debate global, no solo por su perfil y trayectoria en América Latina, sino también por las graves denuncias de encubrimiento de abusos sexuales que pesan sobre él, vinculadas a su paso por la Diócesis de Chiclayo, en Perú.
Un nombramiento bajo la sombra de la controversia
Prevost, de nacionalidad estadounidense y también con ciudadanía peruana, fue designado como sucesor de Francisco tras una trayectoria eclesiástica marcada por su cercanía al continente sudamericano. Sin embargo, su elección ha desatado una ola de indignación entre organizaciones de derechos humanos y víctimas de abuso clerical, que acusan al nuevo Papa de no haber actuado frente a denuncias de suma gravedad durante su gestión como obispo en el norte del Perú.
Las acusaciones desde Perú: un encubrimiento cuestionado
Según documentos y testimonios publicados, tres víctimas de abuso sexual clerical habrían presentado sus denuncias directamente ante el entonces obispo Robert Prevost en abril de 2022. Los acusados: los sacerdotes Eleuterio Vásquez Gonzales y Ricardo Yesquén Paiva, quienes oficiaban en distintas parroquias de Chiclayo.
Lo más alarmante, señalan las víctimas, es que uno de los sacerdotes implicados habría confesado los hechos ante Prevost, sin que eso derivara en ninguna medida cautelar o investigación inmediata. Lejos de ser apartado, uno de los sacerdotes continuó celebrando misas públicas, situación que, de acuerdo con los denunciantes, agravó su sentimiento de revictimización y desprotección.
La reacción tardía de la Iglesia
No fue sino hasta noviembre de 2023 —diecinueve meses después de la denuncia inicial— que la Diócesis de Chiclayo, bajo la nueva gestión del obispo Guillermo Cornejo Monzón, abrió una investigación formal. Este lapso de tiempo, aseguran los abogados de las víctimas, refleja una negligencia institucional grave y sistemática en la protección de menores y personas vulnerables dentro de la Iglesia.
Asimismo, las víctimas afirman que se les negó acceso al expediente de investigación y se les impidió contar con un abogado defensor, lo que representa una grave violación a sus derechos fundamentales dentro del marco canónico y civil.
La defensa de Prevost y el respaldo del Vaticano
Frente a estas denuncias, la Diócesis de Chiclayo negó categóricamente cualquier encubrimiento por parte de Prevost. Además, el reconocido periodista peruano Pedro Salinas, quien expuso los abusos en el caso Sodalicio, salió en defensa del nuevo pontífice, calificando las acusaciones como “totalmente falsas”.
Pese a estas declaraciones, muchas voces dentro del ámbito de derechos humanos y de la propia Iglesia consideran que la magnitud de los señalamientos exige una investigación exhaustiva e independiente, especialmente por la alta investidura que ahora ostenta Prevost como líder máximo de la Iglesia católica.