Una vez más, las mujeres se convierten en centro de acoso y hostigamiento, especialmente cuando se dedican a practicar algún tipo de deporte.
Según un estudio realizado por RunRepeat, página que, entre otras cosas, se encargó de analizar las estadísticas en materia de acoso en deportistas, reveló que aproximadamente el 56,37% de las mujeres han experimentado acoso mientras hacían ejercicio.
Informes adicionales de The Guardian indican que el 76% de las mujeres se sienten incómodas al hacer ejercicio en público debido a la intimidación que enfrentan durante la realización de estas actividades.
Entre ellos, el de Lorena Arce, una ciclista colombiana que también ejerce como abogada. Lorena fue víctima de acoso mientras hacía lo que más ama en el mundo: montar bicicleta.
En medio de su recorrido, un hombre en moto le preguntó que con quién iba, ella respondió que con un grupo más grande, por lo que esté la miro morbosamente.
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Ella siguió su trayecto en cicla, y metros más adelante se volvió a cruzar con este mismo, quien al verlo se había bajado los pantalones y se había empezado a tocar sus partes íntimas frente a ella.
Este incidente la intimidó por completo, pero al no tener señal en el lugar donde se encontraba no pudo acceder a ayuda. Lorena siguió su camino y metros más adelante se topó con un grupo de militares que se aseguraron de resguardarla hasta un lugar más seguro.
Sin embargo, el hombre no fue encontrado por las autoridades, lo que dejó el incidente como uno de los casos de acoso sexual que se ven a diario en el país, y lo que representa a muchas mujeres que enfrentan este tipo de intimidaciones mientras realizan sus actividades deportivas.
Más casos de acoso sexual a deportistas: ¿Qué está sucediendo?
Recientemente, se ha sumado otro caso de intimidación, esta vez protagonizado por la influencer deportiva Ángela Cánovas, quien mientras trotaba por España, fue acosada por un hombre que pasaba en monopatín. Entre lágrimas y temblando, ella relató los angustiantes momentos que vivió.
De acuerdo con su testimonio, todo sucedió a las 11 de la mañana mientras trotaba. En ese momento, un hombre hizo un gesto acosador al colocar un dedo a cada lado de su boca y sacar la lengua, ante lo cual Cánovas respondió con un gesto grosero. No obstante, la historia no terminó ahí.
Ella, asustada, continuó su camino. Pero, lo que no sabía era que al girar una curva, el hombre estaba escondido con su monopatín, esperándola.