Por: Carlos Salas
"Brasil no cabe en el patio trasero de nadie." "Ayer estuvo el Diablo aquí, en este mismo lugar. Huele a azufre todavía esta mesa donde me ha tocado hablar." "Cuando muera Gaza morirá la humanidad toda."
Lula, Chávez y Petro no perdieron la oportunidad de pasar a la historia con su verborrea. Lula, en la presente Asamblea General de las Naciones Unidas; Chávez, hace ya muchos años; y Petro, en 2024.
Sin duda, trascendieron al reino de la grandilocuencia malsana. A eso van algunos a la ONU: a lucirse, a saludar a sus viejos amigos, camaradas y compinches. Basta ver, la tan reveladora caminata de Delcy Rodríguez para saludar a Pedro Sánchez, en un video que le ha dado la vuelta al mundo.
Estar o no estar se lo planteó el Tigre desde su campaña, cuando no se mostró precisamente afín con una organización que considera tomada por la izquierda. Prometió no viajar al exterior y encomendar a José Manuel Restrepo esa función y lo cumplió.
Con la tentadora posibilidad de lucirse codeándose con los grandes y recibiendo ovaciones como las que Milei y Bukele se ganan con sus discursos, resulta destacable que haya mantenido su palabra.
Para él, la palabra es sagrada y se cumple. Ha demostrado serle fiel, lo que llena de tranquilidad a su pueblo. Nada de firmar en mármol ni de hacer show con promesas demagógicas, como tantos politiqueros acostumbrados a pisotear su propia palabra.
"To be or not to be". Esa es la pregunta que flota en el aire y que tiene respuesta:
Perder el ritmo de las acciones en el país, en materia de seguridad, económica, salud y muchos otros, cuando estas avanzan a velocidad creciente haría que se perdiera el impulso. Por mi parte, considero acertada la decisión de no salir al exterior. El vicepresidente, el canciller, el embajador ante la ONU y la embajadora en Estados Unidos conforman una excelente representación de Colombia en Nueva York.