La democracia quiere a los jóvenes y los jóvenes quieren a la democracia. Esta relación de doble vía es la que explica por qué este sistema, basado en el consenso y la participación, ha logrado sostenerse durante siglos. La democracia envejece sin envejecer, porque siempre tiene la capacidad de renovarse en la juventud.
En Colombia, por segunda vez en su historia, se celebrarán elecciones de los Consejos Municipales y Locales de Juventud, el próximo domingo 19 de octubre. Se trata de una oportunidad única para rejuvenecer la democracia, darle nuevos aires y proyectarla hacia el futuro con la energía y la visión de quienes tienen entre 14 y 28 años.
Algo de pedagogía: los Consejos de Juventud, creados por la Ley 1622 de 2013, son órganos representativos conformados por jóvenes. Su misión es formular propuestas, hacer veeduría a la ejecución de políticas públicas y trabajar en temas como educación, empleo, cultura y participación ciudadana. En suma, son instrumentos estratégicos que fortalecen la democracia participativa y garantizan la voz de las nuevas generaciones en la gobernanza local y nacional.
Este mecanismo de participación no solo robustece la democracia, también la protege. Que los jóvenes se apropien de estos espacios significa sembrar hoy a los líderes que mañana estarán tomando decisiones trascendentales para el país. No es un simple trámite electoral: es un ejercicio de formación ciudadana que necesitamos de verdad como sociedad.