Los mayores de 60 años son diversos y únicos. Sin embargo, tendemos a crear generalizaciones negativas alrededor de este grupo etario que no permiten entrever aspectos importantes que pueden aportar a mejorar su calidad de vida.
Así, el viejismo o edadismo, términos que se refieren a los estereotipos relacionados con la edad, son parte de nuestra cotidianidad. 1-2 Frecuentemente nos referimos hacia las personas de edad como anciano(a) o abuelo(a), y creemos que son seniles, poco útiles, que no trabajan ni se divierten, o que son sabios, cuando la sabiduría no necesariamente viene con la vejez, sin comprender que estos son prejuicios que crean una imagen difusa e irreal de esa población. 3
Ante esta situación, según la OMS, los estereotipos relacionados con la edad son un problema mundial que han creado situaciones de discriminación por parte de gobiernos, empresas e individuos que han afectado la salud y la autopercepción que los adultos mayores tienen de sí mismos. La organización calcula que una de cada dos personas en el mundo tiene un comportamiento denigrante hacia ellos y ellas. 4
Ahora bien, una de las principales consecuencias que se relaciona con este problema es el de la marginación digital, puesto que, por lo general, tenemos el prejuicio de que los de la tercera edad no quieren aprender o no comprenden de tecnología e innovación. Si bien, no se puede negar que esto pasa, esa es una visión reduccionista que deja a un lado las particularidades y habilidades que tienen a la hora de conocer cosas nuevas.
Precisamente, fue sobre este tema que, en el marco de la celebración del día internacional del adulto mayor, el secretario general de la ONU, António Guterres, hizo un llamado a todos los involucrados en mejorar los estándares de vida de las personas de edad, a que rompamos con ese tipo de estereotipos y a que actuemos para que puedan acceder cada vez más a las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones y, de esta manera, tengan mejores oportunidades en salud, por
ejemplo, utilizando herramientas telemédicas como la teleconsulta o telefarmacia, y para el desarrollo de emprendimientos. 5
Entre los actores que están llamados a alcanzar este objetivo están, por supuesto, los gobiernos que deberían optar por políticas públicas que se enfoquen más en reducir la brecha digital hacia esa población, a través de redes de apoyo que la informen, capaciten y empoderen a utilizar herramientas tecnológicas, siempre teniendo claro que no se desarrolló en un ambiente digital. 6