El pasado 7 de agosto se cumplieron dos años de la posesión de Gustavo Petro como presidente de Colombia. Un periodo marcado por el incumplimiento de sus promesas, la improvisación de sus políticas, el deterioro de la seguridad, de la economía, la polarización de la sociedad y el debilitamiento de la institucionalidad. ¿Cuáles son entonces, los principales hechos que hacen de este gobierno un fracaso rotundo y una amenaza para el futuro del país?
El gobierno de Petro fracasó en materia de seguridad. Según las cifras oficiales, los homicidios, los secuestros, las extorsiones, los robos y las violaciones han aumentado significativamente en los dos años de su mandato. Los grupos armados ilegales, como las disidencias de las FARC, el ELN, el Clan del Golfo, los Caparros, y otras estructuras criminales, han ampliado su presencia territorial y accionar en varias regiones del país, aprovechando el vacío de autoridad y el debilitamiento moral y en capacidades de la fuerza
pública. El gobierno de Petro ha mostrado una actitud complaciente, negligente e irresponsable frente a la seguridad de los colombianos.
Uno de los pilares del discurso de Petro fue la necesidad de una transición energética que redujera la dependencia de los hidrocarburos y promoviera las fuentes renovables. Sin embargo, ha hecho todo lo contrario: frenar la exploración y explotación de petróleo y gas, desincentivar la inversión extranjera, aumentar los impuestos al sector minero-energético, obstaculizar los proyectos de infraestructura y generar incertidumbre jurídica. El resultado ha sido una caída dramática de la producción, las reservas y las regalías, que ha afectado la financiación de la salud, la educación y el desarrollo regional.
Otro de los ejes de la propuesta de Petro fue la construcción de una economía social que priorizara el bienestar de las mayorías, la redistribución de la riqueza y la protección del medio ambiente. Sin embargo, su gobierno ha satanizado a los empresarios y a todo el
sector privado, pretende destruir el tejido productivo que sostiene el empleo y el ingreso. Además ha sido incapaz de controlar la inflación, en particular de los precios de los alimentos, y el déficit fiscal. La deforestación se ha disparado con graves daños para el medio ambiente. Su política económica errática, populista e irresponsable, basada en el aumento del gasto público burocrático, la destrucción de la más grande alianza público- privada del continente: el sistema de salud, han destruido la confianza.