Los servicios de inteligencia de Estados Unidos tenían previsto que Nicolás Maduro ganaría las elecciones en Venezuela por las buenas o por las malas, escribía semanas atrás el editor para América Latina del Financial Times, Michael Stott. Y añadía: “Esto podría alarmar a la oposición, pero algunos inversores atisban una oportunidad”. La situación de Venezuela hoy aparece muy volátil, y nadie puede arriesgarse a pronosticar el desenlace, porque el fraude resulta demasiado evidente y por la represión violenta del régimen contra los opositores en la calle, dos de los factores con los que no contaban esos alegres “inversores” a los que se refería el prestigioso diario londinense.
La “victoria electoral” plantea a Maduro un nuevo problema. Ya tiene las sanciones de Estados Unidos, Europa y el Reino Unido y las causas judiciales que se siguen contra él y contra sus colaboradores más cercanos. Ahora se enfrenta, además, a la falta de reconocimiento internacional. El reconocimiento de Edmundo González Urrutia como ganador por parte de Washington, supone el abandono de la administración Biden de la idea de aliviar las tensiones con Caracas, para frenar el flujo de emigrantes venezolanos hacia la frontera estadounidense, y mejorar el suministro de petróleo a los mercados mundiales tras la invasión rusa de Ucrania. Pero Juan Guaidó también fue reconocido, tras otro proceso fraudulento, y no pasó nada.
Esta vez también el proceso venía viciado desde el principio con la inhabilitación de la líder opositora María Corina Machado, y con el silenciamiento de los medios de comunicación controlados por el Estado que callaban todo lo referente a la campaña opositora. Pero ante una oposición que se blindó como nunca antes para enfrentar las mañas del régimen Maduro se ha encontrado ante su mayor desafío. Decenas de miles de voluntarios actuaron como testigos en los colegios electorales y, aunque fueron despedidos sin recibir el recuento final, consiguieron el 80% del resultado mediante una copia o haciendo foto de las actas. Trabajo que trasladaron a una página web y, si nos atenemos a su resultado, Edmundo González resultó vencedor con claridad, con 7,1 millones de votos (67%) por 3,2 millones (30%) de Maduro.