Los tiempos del mundo se parecen tanto al invierno en el Caribe. Noches oscuras y frías, tormenta en la madruga y lluvia torrencial. Luego en la mañana un sol soberbio que intenta secar todo lo que había mojado. Iniciando el Siglo XX la Gran Guerra en Europa, predominó la estrategia de las trincheras. Mientras en John Hopkins un científico pensaba y escribía sobre las heridas con arma de fuego en cráneo. Harvey Cushing, padre de la neurocirugía, redacto y diseño los protocolos iniciales para atención de estos pacientes. Con propiedad hablaba de las heridas acanaladas, extrusión cerebral por edema y fungus cerebri. Por primera vez menciono las cavidades, temporal y permanente y la alta mortalidad preoperatoria. Luego en la Segunda Guerra Mundial estos protocolos se afianzan, llegan los antibióticos y la profilaxis de infección incluyendo el toxoide tetánico. Cerca de 40 años y estas dos tragedias mundiales para afianzar los protocolos de atención en las heridas por arma de fuego en cráneo.
Es un problema de salud pública en Colombia. Hay 500 mil armas registradas,1.5 millones de las fuerzas del estado y cerca de 10 millones están circulando. Este número es exagerado, pero hay otras variables que debemos tener en cuenta: velocidad, trayectoria y tejido afectado.
Explica la alta mortalidad el daño directo que causa y luego la cascada secuencial de las complicaciones secundarias. Entra en juego la cirugía precoz como alternativa que permitiría disminuir la alta incidencia de fallecidos en las dos primeras horas.
En el cálculo de estadísticas vitales (DANE) se afecta el 55.8% de los hombres y 38.7% en mujeres. La rapidez del proyectil es clave en la patogenia de las lesiones: armas cortas con velocidad de 250-450 mg/seg y largas (subametralladoras y misiles) mayores de 450 mg-seg. Balística puede establecer el arma dependiendo del proyectil recuperado. Las armas de aire comprimido parecen menos dañinas, pero si acceden a los ventrículos cerebrales pueden ocasionar fistula de LCR y meningo-encefalitis. Hay aumento del gen del factor de necrosis tumoral A, migración de neutrófilos y macrófagos, con reactividad de los astrocitos y de la microglía.