Si se quiere ser presidente en 2026, no hay atajos: el primer bautizo de las urnas será la consulta interpartidista del 8 de marzo (en simultánea con Congreso). Sin coalición validada en las urnas, no hay candidatura viable. Punto.
Hasta diciembre, cada aspirante jugará en solitario. Ese tiempo depurará la lista: algunos no despegarán, a otros no les alcanzarán las firmas o el aval. En diciembre llegará la verdadera negociación: reglas, cronograma y metodología de las alianzas. Y no será una sola; serán, como mínimo, tres.
1) La izquierda.
El Pacto avanza con reglas propias: en octubre definirá su carta con una consulta interna entre varios nombres conocidos. el imputado Daniel Quintero, Gustavo Bolívar, María José Pizarro, Susana Muhamad, Carolina Corcho y otros más. Estaría por verse si también participa Iván Cepeda. Quien gane llegará a la interpartidista del 8 de marzo —el “frente amplio” que han prometido— a medirse con otras vertientes afines. De ahí saldrá su apuesta para la primera vuelta.
2) La derecha.
El Centro Democrático definirá su ficha en septiembre Ese nombre competiría en marzo con otros aspirantes que lleguen por firmas o avales (p. ej., figuras con perfil de orden y seguridad). El vencedor pasará a la primera vuelta. En esa interconsulta podrían estar Juan Carlos Pinzón, Abelardo de la Espriella, no sé si Vicky Dávila y otros más.
3) El centro y la centroderecha.
El grupo más complejo de ordenar: Fajardo, Oviedo, Mauricio Cárdenas, David Luna, Galán, Peñalosa, el de las regiones y otros más. Cuantos más candidatos, más difícil acordar reglas; pero si obtienen una votación copiosa en marzo, pueden llegar fuertes a mayo.