El balance que nos dejó el año 2023 y lo corrido del 2024 genera sentimientos encontrados para el sector turístico. Quedan lecciones importantes como fomentar mayoritariamente el turismo interno así como el transporte aéreo, impulsar desde la política pública el tejido empresarial y proteger los 1,4 millones de empleos que dependen del sector, buscando su crecimiento.
Cómo interpretar las cifras
Por un lado tuvimos un incremento notable en la llegada de turistas no residentes durante el 2023 que sumaron 5,8 millones de visitantes y 9.000 millones de dólares en divisas ingresadas al sector. Asimismo, en el primer trimestre de 2024 se mantiene una tendencia positiva con un alza del 7,6% respecto al mismo período de 2023, logrando 1,6 millones de visitantes a marzo, procedentes principalmente de los EE.UU. (26,6%), Ecuador (7,3%) y México (7,2%).
Sin duda alguna, las cifras del turismo de extranjeros no residentes son un baluarte del actual gobierno para defender sus políticas en el sector, pero no podemos concentrarnos exclusivamente en atraer el turismo internacional, la apuesta por el turismo en Colombia debe involucrar también al consumo interno y su descuido explica la gran contracción ocurrida en 2023.
Aunque el sector aporta $17.800 millones de dólares (alrededor del 4,7% de la economía nacional), de acuerdo con las cifras publicadas por el DANE, el PIB de alojamiento y hospedaje se contrajo en -5,4% durante el año 2023. Mientras tanto, la ocupación hotelera cayó -3,3 pp, pasando del 61,38% en 2022, al 58,9% en 2023. Esto se explica, principalmente, por la reducción en la demanda interna.
Cabe señalar que los departamentos que más se vieron afectados con esta contracción respecto a 2022 fueron San Andrés y Providencia, Cesar, Norte de Santander, Santander, Huila y Meta. El caso de San Andrés es uno de los más preocupantes; pues más del 90% de la población depende exclusivamente del turismo y en el primer trimestre de 2024 la ocupación promedio en los hoteles no superó el 30%. Según Cotelco, esto se da como consecuencia, entre otras, del costo elevado de los tiquetes aéreos y una reducción dramática en las frecuencias diarias de vuelos.
Turismo interno, inflación y transporte aéreo
La demanda interna de turismo es mucho más reactiva o elástica ante fenómenos como la presión inflacionaria en comparación con otros sectores. Las familias reducen o cortan de un tajo los gastos en esparcimiento y recreación cuando el dinero no alcanza y el turismo es de los primeros sacrificados. Por ello, la inflación de los años 2022 y 2023 representó retos muy importantes para el sector que apenas intentaba levantar cabeza tras la pandemia.