Muchas veces, las iniciativas que son realizadas por la economía popular y comunitaria son vistas desde la otredad y hasta desde narrativas clasistas -lamentablemente tengo que decirlo pese a que estas palabras son plasmadas en un medio masivo digital- desde las plataformas mediáticas hegemónicas. Al igual que el deporte, la ciencia y la cultura, solamente es importante cuando existe un triunfo significativo, por lo general de una persona o un grupo reducido de colombianos o colombianas talentosos en esa disciplina -eso me recuerda cuando reviví en YouTube ver la transmisión de la final del Mundial de Billar celebrado en Colombia en 1999-. En su Tercera edición, el Festival de la Lechona 2025 celebrado los pasados 27 al 30 de junio, fue un éxito no solamente en ventas sino en que venía con una campaña de expectativa por este plato originario del Tolima Grande como el mejor plato de cerdo del mundo del Ranking Taste Atlas Award 2024-2025.
EMPRENDIMIENTO BOGOTANO POSCOVID
La en ese momento ya desgastada frase: “Nueva realidad” y “reactivación económica, social y ambiental” de Bogotá fue el comienzo de algo que había iniciado por supervivencia de los empresarios, pero también por aliviar el clima de irracionalidad y control -que fue aprovechado en desordenes sociales posteriores, y por el Estado para que los gobernantes de turno hicieran de las suyas-. Quienes hicieron realidad estas iniciativas, como todas las populares, solamente son tenidos en cuenta cuando bajo una lógica EXTORSIVA los medios masivos cubren sus inauguraciones. Pasó en 2018 con el Centro Comercial NEOS Moda cuando la emisora que dice ser la más escuchada de Colombia estuvo en su inauguración. O un candidato a la alcaldía de Bogotá que trató despectivamente a los desfiles de moda del Gran San, que hoy en día cruzan fronteras en nombre de la industria textil, el modelaje y el empresariado colombiano. Y pasó en las ediciones pasadas de 2023 y 2024 del Festival de la Lechona. Su ingenio, creatividad, calidad, sabores y un punto de referencia en Bogotá desde los años ochenta donde personas de todas las clases sociales y lugares van a comprar la lechona comparando precios -dado que es un punto de fábrica- como por la atención con que cada uno en una sana competencia se esmera por ser el ganador de la “licitación” de un cumpleaños, bautizo, fiesta familiar, evento comunitario o los eventos políticos en período electoral -donde se dice que faltando una semana para el día de votaciones, no se consigue una lechona en todo el barrio Olaya Herrera, y si hay, está por las nubes-.
El segundo día, el 28 de mayo quintuplicó la venta normal consolidada del fin de semana anterior -puente festivo de tres días-, cifra histórica que debió ser igualada o superada la noche del 29 por la coyuntura de la final Medellín-Santa Fe.
PARA TENER EN CUENTA
El éxito de un producto tan típico y de alto consumo entre la población colombiana, sumado a coyunturas importantes que coincidieron con los días de realización: puente festivo, vacaciones de mitad de año -que aunque se registra un alto flujo de salida de la ciudad, también mucha gente llega y se queda en la misma-, final del Fútbol Profesional Colombiano con un equipo bogotano que quedó campeón, conmemoraciones de la Marcha del Orgullo.