Más de 52 mil colombianos salieron a las calles para expresar su oposición al gobierno de Gustavo Petro y en particular a las reformas que se tramitan en el Congreso, pero en redes sociales el primer mandatario solo hizo mofa de la cantidad de personas, de los medios que divulgaron e incluso de su apuesta pro palestina porque en la marcha del 6m hubo una gran bandera de Israel. Mala Tos le siento al perro.
Las calles han sido un lenguaje propio del progresismo desde tiempos ancestrales en todo el mundo y en Colombia durante décadas de gobiernos de derecha, ha sido ligar natural de la protesta e inconformidades desde el centro o la izquierda, condenando decisiones de los más poderosos.
En la calle se habla el lenguaje de los más humildes, del obrero, el ama de casa y los que sienten hambre, frio o miedo para expresarse frente a los que tienen más poder político o económico.
Resulta paradójico que un gobierno de izquierda, que supone una oportunidad histórica para quien fuera militante de una guerrilla, aquel que durante dos décadas defendió la calle y la protesta más allá de si es poca o mucha, si porta banderas de países, si los medios dicen o no lo que quiere el poder; ahora no reconozca el enorme valor que tienen varias marchas de inconformidad frente a los 19 meses que lleva en la Casa de Nariño, cuando incluso las encuestadoras contratadas por el gobierno nacional reflejan que la aprobación Gustavo Petro y su gobierno hoy están muy lejos de una aprobación masiva como si la tienen en este momento líderes como Bukelé, Lula Da Silva o Milei.