Los constantes ataques de Petro a Bibi Netanyahu tienen una serie de explicaciones:
Primera: para esconder su incompetencia. Dado que la gestión del gobierno nacional le ha superado porque no es lo suficientemente apto para liderar los intereses nacionales, Petro decide ocultar sus múltiples falencias como falso "estadista" apelando a “la diplomacia en redes sociales”. Para nadie en Colombia es un secreto que no tiene talla presidencial, las funciones lo sobrepasan y su pequeñez se limita apenas para tuitear con la pésima redacción y los brutales errores ortográficos tan característicos en él.
Segunda: para figurar internacionalmente y posar como líder. Netanyahu es un líder mundial con una trayectoria más que considerable. Ha sido el premier israelí, por excelencia, en los últimos veinte años. Petro apenas es un error en la historia de Colombia y lo demencial del asunto es que son muy pocos los que lo ven como un auténtico líder, pero en su mente él sueña que es un líder mundial. Su bajísimo nivel de preparación lo convierte apenas en un politiquero tosco, de orden local, venido de la guerrilla y carente de toda la grandeza o sensibilidad que han tenido auténticos hombres de Estado como Metternich, Bismarck, Richelieu, Talleyrand, Río Branco o Bolívar. Petro no conoce de las formas, los usos y exigencias que el liderazgo mundial demanda.
Tercero: porque Petro tiene ínfulas de intelectual y estadista. Pero, por estar atacando policías y militares, durante su juventud, su formación quedó más que truncada. Escucharlo es como escuchar a Timochenko o a Iván Márquez y por eso algunos como Carlos Alonso Lucio (ex M-19) dicen que Petro parece más de las FARC. Y no lo digo sin sentido histórico porque un verdadero conocedor de la historia republicana reconoce fácilmente en Marco Fidel Suárez, autor de varias doctrinas de política exterior y creador de los Sueños de Luciano Pulgar, a un genuino estadista con proyección internacional. Lamentablemente, millones de colombianos desconocen plenamente el legado del presidente Suárez.