Aunque quisiéramos que los cambios se produjeran más rápidamente y que quedaran en el pasado los terribles años de la amenaza del castro chavismo que ha puesto en jaque a nuestras democracias con un modelo que se comenzó a implementar desde el Foro de Sao Paulo, maquinación surgida de la mente de unos verdaderos lunáticos encabezados por Fidel Castro, desde hace ya casi tres décadas, puedo vislumbrar que las cosas van por buen camino. El mequetrefe se quedó en el pasado creyéndo que lo mismo que aplicó el desgraciado de Chávez, instruido por la tiranía cubana siguiendo el guion del socialismo del siglo XXI, lo podría hacer ahora. Tuvo la suerte, para nosotros la desgracia, de que en USA gobernara un Biden que fue cómplice pasivo del esquema criminal con el que llegaron al poder de la manera más absurda gobiernos como el suyo apoyados por las mafias del narcotráfico escudados en una supuesta izquierda con lo que justifican sus arbitrariedades y su corrupción. Es solo oír a Maduro, a Ortega, a Lula o a Petro para que se nos pongan los pelos de punta ante tanta ignorancia y descarada arrogancia no solo a los que somos de derecha sino también a los de centro y hasta de la misma izquierda. Pero las cosas también están cambiando por acá.
Ya están comenzando a verse los efectos de la Hybris -tan notoria tanto en Maduro como en Ortega y Petro- la arrogancia extrema que lleva a sentirse por encima de las reglas morales y las leyes y es castigada por la justicia o por los mismos dioses, con su caída. Los elementos de la hybris son claramente detectables en el mequetrefe y se hacen cada día más evidentes cuando se comienza a ver en aprietos por la coyuntura nacional y, muy especialmente, internacional. Actúa por encima de las instituciones, se desentiende de la Constitución, persiste en sus reformas desastrosas, pronuncia discursos alucinantes en los que engrandece su pobre figura, se cree infalible, no atiende a nadie y hace lo que le viene en gana sin tener en cuenta las consecuencias negativas sobre los ciudadanos.
La geopolítica está siendo determinante en la caída del socialismo del siglo XXI en la región. La llegada de Trump ha puesto a tambalear la estructura del globalismo resquebrajándolo. Para muestra de los efectos sobre América Latina de la acción de un nuevo gobierno en USA, que en cincuenta días ha hecho más que otros en todo un periodo, pongo tan solo dos ejemplos: Por un lado, la llegada al Salvador para ser recluidos en el Cecot, la ya famosa cárcel construida por Bukele, de 238 integrantes del Tren de Aragua, la tenebrosa banda criminal creada por Maduro y Diosdado en Venezuela para ser exportada por toda América, es una muestra de una acción directa contra la criminalidad que pone a temblar a más de un malandro de por acá. Por otro lado, el quitarles el chorro de dólares de Chevron a la dictadura es otro ejemplo claro de que los efectos se están viviendo en Colombia.