Nos ocupamos poco de Panamá en Colombia, teniéndolo al lado. No es de extrañar, perdimos el istmo durante la gestión de un presidente que no conoció el mar, mientras se dedicaba a administrar sus propiedades rurales, y a dejar para la literatura colombiana las desventuras de un caballo y las de unos primos enamorados. Estoy hablando de José Manuel Marroquín, a quien uno imagina envuelto en una mantita tomando chocolate en Bogotá mientras Teodoro Roosevelt se quedaba con lo que pudo ser el nuevo Bizancio con aguas en los dos mares. Una vista de lince, la de estos políticos colombianos.
Pero a lo que vamos, al Panamá de hoy que, en cuanto a corrupción, es como si no se hubiera separado de Colombia. Qué tal la frase que soltó en su primer discurso José Raúl Mulino, que así se llama el nuevo presidente: “No voy a ser títere de nadie”. Los que saben latín —yo no lo sé pero hasta aquí sí llego— dicen excusatio non petita, accusatio manifesta. Vendría a ser algo así como que quien se excusa, se acusa. Nadie le estaba pidiendo a don José Raúl que se pusiera la venda antes de la herida.
Y es que todo mundo sabe que el señor es una ficha de Ricardo Matinelli, el polémico ex presidente de Panamá de 2009 a 20014, que no se pudo presentar a la las pasadas elecciones acusado de corrupción, con una multa de casi veinte millones de dólares pendiente por pagar, con la amenaza de ingresar a la cárcel por varios años y refugiado en la embajada de Nicaragua en Panamá, asombrense ustedes… o mejor dicho, no se asombren. Dónde mejor va a encontrar refugio un presunto delincuente que a la sombra de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Por si quedaba alguna duda el mismo día de las elecciones, José Raúl Mulino acudió a visitar a su mentor (fue ministro de Interior de Martinelli e iba de su vicepresidente en el último tarjetón) a la embajada nicaragüense, cosa prohibidisima. Si algo no podía hacer Martinelli era participar en las pasadas elecciones. Así que será interesante ver en el inmediato futuro las maniobras de Mulino, desde la presidencia, para exculpar a Martinelli. En principio lo tiene complicado si funciona en Panamá todavía la independencia judicial.