“El olvido que seremos”
Puños de hierro de una cabeza hueca.
El campeón mundial de boxeo que salió de la pobreza y llegó a la gloria, para una caída libre en medio de escándalos, hasta su total derrumbe.
Pambelé un negro palenquero, desafiante, hambriento, vendedor callejero de cigarrillos de contrabando y lustrabotas como oficio, que se coronó campeón mundial, con fulminante nocaut, ante “Pepermint” Frazer, un extrovertido panameño, en noche inolvidable, hace 54 años, un 28 de octubre.
El primer cetro mundial del boxeo colombiano en su historia.
Generó tanto revuelo que los políticos prominentes, los cantantes famosos, actores, periodistas y damas glamorosas de la alta sociedad, lo quisieron como premio y se rindieron a sus pies.
Vapuleó rivales a diestra y siniestra, los zarandeó con sus poderosos brazos, los fulminó sin contemplación por “la vía rápida”, para hacerse único, el mejor en su categoría “welter”, con un idilio inigualable con el público y con los narradores que bramaban cuando subía al cuadrilátero.
La fama lo devoró.
Dura fue su caída, desde aquella derrota dolorosa que produjo llanto para resignar su título ante un adolescente puertorriqueño de 17 años, Wilfredo Benítez, quien también concluyó su carrera en la miseria.