EL PELOTUDO QUE SE PARA EN LAS PELOTAS… LA *"ESTUPIDINHA"
Una travesura, o fútbol circo. Alarde técnico teatral, estrepitoso, de vieja data. Inefectivo, provocador, que un sector del público con hilaridad celebra.
Habilidad con ordinaria acrobacia, que popularizan de nuevo Francisco Becerra de Medellín, Néiser Villarreal de Millonarios y Memphis Depay de Corinthians, con agresivas reacciones de sus oponentes.
No es fútbol, fútbol puro, pese a los defensores argumentados en el peligro de un juego sin osadía y atrevimiento, algo muy distinto a la insolencia.
El fútbol es algo distinto. Es la habilidad hecha espectáculo. Útil para los triunfos, recreo para los hinchas, con aplausos y recuerdos imborrables. Talento que alimenta el colectivo popular en las tribunas.
Una "paradinha", o la "estupidinha", como algunos la llaman, es incomparable a un túnel, un sombrero, una doble pisada, una cola de vaca, una gambeta en espacio reducido, una chilena, un taquito, un cobro de falta perfecto y de chanfle o un gol olímpico.
Lo entienden a la perfección quienes jugaron en los estadios o en potreros, en la escuela o en las calles. Quienes alguna vez, o mil veces, golpearon con deleite un balón.