Marco Antonio Solís ya es una marca en el sentimiento musical. Pero en sus inicios, se inclinaba mucho más por su vocación sacerdotal, hasta el punto de que casi entra a un seminario. Pero lo artístico pesó más.
El mismo Buki reconoció en el programa La Saga, que además de sacerdote, quería ser payaso. “Desde niño pensé, sacerdote, cantante o payaso y soy un poco de los tres”
Pero la música lo atrapó desde muy niño, a los 12 años le pidió prestado a su mamá 60 pesos y con esto le alcanzó para comprar su primera guitarra y junto a su primo Joel, a los pocos días le retornó a su mamá el dinero, pues lo recuperó con canciones. Comenzó entonces una aventura sin retorno.
Dice que heredó de su padre su inclinación por la música, pues su progenitor vivió frustrado pues nunca cristalizó el sueño de cantar, pero no del todo, pues lo vio reflejado en su hijo.
Aunque el talento verdadero Marco Antonio Solís no tiene duda de donde proviene: “Se lo atribuyo a Dios que me dio este privilegio, no puedo nunca desacreditar la presencia de Dios en mi camino”
Pero ese camino fue complejo. Con su primo se presentaron en el show de televisión ´Siempre en domingo´, creyeron que sería el arranque, aunque el destino le tenía antes algunas pruebas. Repartieron pedidos en una farmacia, trabajaron de albañiles, hasta que vivieron en la casa de la señora Lupe, una especie de ángel que los apoyó por varios años, para que despegaran en la música.
Marco Antonio Solís nació el 29 de diciembre de 1959 en Ario de Rosales, en el estado de Michoacán, México. A los 12 años, formó un grupo llamado Los Hermanitos Solís junto a su primo Joel Solís, pero el nombre de forma muy rápida fue cambiado por Los Bukis, pero después de dos grabaciones, la casa disquera estimó que pasaran de dúo a grupo y allí comenzaron a llegar otros integrantes.