Ceviche bahía. Preparación de camarones con aguacate, cebolla y perejil preparados en base de mayonesa de chontaduro, una de las salsas especiales que por su calidad y sabor original pronto serán exportadas a Canadá, y son las mismas que se sirven con los platos y especialidades todos los días en Sie7e Albahacas. Foto: Instagram @7albahacas
En el corazón del paseo educativo, comercial y de la cercana Clínica de Colsubsidio, se encuentra un restaurante que por su sencillez se camufla entre las construcciones frecuentadas todos los días por oficinistas, profesores, estudiantes y personas de toda la ciudad que acuden por sus diligencias en esa naturaleza flotante que tiene el corazón de Chapinero. En ese punto de la Calle 65 con carrera 9 existe una de las ofertas más innovadoras y con futuro del rescate de los sabores y tradiciones de nuestras regiones, en este caso del departamento del Chocó, acercando la riqueza gastronómica del Pacífico colombiano a las técnicas y experiencias de la Nueva Cocina Internacional. Sie7e Albahacas será el equilibrio entre el restaurante al que se va para desayunar, almorzar o reunirse pero con la oferta y calidad de algo diferente.
“La existencia de la obra de arte demuestra que el mundo tiene significado. Aun cuando no diga cuál”
Nicolás Gómez Dávila, filósofo y políglota colombiano. Cofundador de la Universidad de los Andes (1913-1994)
LAS SIETE ALBAHACAS Y LOS MIL SABORES
Lo esencial ha sido la búsqueda de la filosofía, la teología y las prácticas espirituales durante milenios. Las grandes definiciones de lo que importa, que intrínsecamente sabemos qué es, pero que nos queda difícil intentar definir de manera formal, pero que internamente sabemos que es lo acorde a la paz del espíritu. El Ser, la existencia de Dios, el Amor, la muerte, las nociones de Bien y Mal podrían hacer parte de esas definiciones complejas, polémicas y tal vez sin esperanza de respuesta.
¿El buen gusto gastronómico hará parte de esa categoría? No se sabe.
Lo que sí se sabe, es que el movimiento de los emprendimientos que hacen grande a la gastronomía nacional sigue en Chapinero, en cada uno de sus rincones. En la localidad donde están los restaurantes de Leonor Espinosa, Álvaro Clavijo “El Chato”, Jorge Raush, Harry Sasson, entre otros. Este territorio, es el que más enmarca el espíritu bogotano de ser un lugar de oportunidades para la creatividad sin límite de personas de todo el país y de otros lugares del mundo. Entre muchos de esos soñadores y creativos se encuentra Gabriel Mosquera, propietario y fundador de Sie7e Albahacas.
Entre ese pasado reciente glorioso para el orgullo de nuestro país en el mundo, pero tuvo el lunar de la quiebra, según las cifras técnicas de más de cien mil restaurantes en nuestro país, y cada vez más lejos el repunte de la economía al nivel de antes del año 2019 (lo que estará lejos de no cambiarse la visión tributaria del país).
En un rincón modesto de Chapinero Central, hace cuatro años, como surgimiento de la oportunidad lamentablemente derivada de los negocios que fueron sucumbiendo ante las quiebras inminentes de la pandemia de 2020. En esa coyuntura, donde muchos restaurantes dada la crisis que forzó a la baja abrupta de los precios de renta de casas y locales comerciales en Chapinero Alto, Chapinero Central y Chapinero Central (llegando incluso a Quinta Camacho y Los Rosales), provocaron no solamente la migración de restaurantes de la Zona T (La Cabrera y Nogal), del Chicó y otras partes de la ciudad, sino la llegada de las nuevas ideas de emprendedores con visión de futuro. Así llega Gabriel hace cuatro años con Sie7e Albahacas en la mente, tomando, afortunadamente para los paladares de sus visitantes, a los que estoy feliz de pertenecer.
La sola idea de ese nombre es maravillosa. Surge de un viaje de Gabriel con un grupo de amigos a la región de Tolú y Coveñas en Sucre, donde como es habitual en muchas playas de la región Caribe se prepara en plena playa ceviche, pescado frito y otras delicias de los frutos del mar y pesca. El sabor y forma de preparación del mencionado ceviche, encantó tanto a Gabriel que en un viaje posterior Quibdó, capital de Chocó, su lugar de origen, quiso recrear la escena en la playa, y recordó que un ingrediente era albahaca. Fue hasta la plaza de mercado de la ciudad a comprarla, y la dueña del puesto le preguntó cuál albahaca quería, ya que en la región al menos existen siete clases de albahacas, un dato desconocido no solamente para ustedes lectores y para mí, sino para él mismo en ese momento. Ahí no solamente nace una razón social, sino el insumo de los mil sabores que ofrecen el Chocó y el Pacífico colombiano a todos los que buscan el desayuno y almuerzo de cada día durante su jornada laboral, pero encuentran una experiencia única en lo esencial de lo mágico en lo cotidiano.