La sociedad confía su voto en alguien que puede solucionarle la gran mayoría de problemas, no para empeorarlos. Pero no son pocos los casos en los cuales, tras pasar de candidato a gobernante, el asunto tiene una mutación desagradable.
Es preciso reflexionar sobre algunos síntomas que se constituyen en un común denominador de algunos personajes que tienen las riendas de varias naciones. Lo que he denominado, los 7 pecados capitales de un gobernante.
Tal vez no sean los únicos, no obstante, podrían constituirse en los más relevantes a la hora de evaluar los cambios que han llevado a varios países al estancamiento social.