Puedo decirles, especialmente a quienes consideran una derrota lo ocurrido el 10 de enero en Venezuela y se la pasan vituperando e insultando a María Corina y a Edmundo calificándolos de pendejos y cobardes, que las cosas no se quedan así para el régimen criminal y les ruego que sigan lo dicho por Bukele en X: Paciencia. Sería comprensible que quienes siempre hemos guardado grandes expectativas nos sintiéramos decepcionados con lo hecho o dejado de hacer por parte de los líderes opositores en ese día clave, pero no hemos sido nosotros los frustrados sino quienes siempre han mirado con desconfianza a María Corina y a Edmundo y ahora los vemos denigrando mientras se rasgan las vestiduras. Es natural ver con desanimo el show montado por el régimen para seguir usurpando la presidencia y que se perciba como un triunfo de los malos, pero quienes confiamos en la pronta caída de la dictadura, la postura de la banda presidencial la vemos como un grillete o una soga al cuello que se autoimpuso el impresentable de Maduro. No hay quien considere serias las acciones “democráticas” de los criminales que se han hecho al poder en Venezuela y por eso es tan fácil crearse expectativas que rayan con la ilusión y la ingenuidad considerando que se debería caer por su propio peso. Lo cierto es que el proceso sigue su marcha y que hoy está más cerca que ayer el fin de la pesadilla castrochavista.
Seguí, como miles en el mundo, los acontecimientos del 10 de enero y, como con frecuencia me ocurre con las películas y las series, no entendía bien lo que estaba ocurriendo. Entre esas cosas que se escapaban a mi entendimiento estaba la llegada tarde del abominable Ortega de Nicaragua, como también que la tiranía adelantara el teatro del payaso y su posesión demoniaca, aunque una cosa podía estar condicionada a la otra. Por otro lado, cayó de sorpresa la inmediata subida de la recompensa por Maduro y Cabello a 25 millones de dólares luego del show en Caracas. Así mismo, me era incomprensible que las manifestaciones no fueran multitudinarias y que a una de ellas llegase María Corina demasiado temprano para mis cálculos y sin saberse cómo, luego de tantas semanas oculta. Pero lo que fue más extraño aun fue que se retirara precipitadamente como si nada. Si esos detalles me tenían desconcertado cómo no el que fuese secuestrada con tanta facilidad estando rodeada de su gente. Para remate vino el video luego de su “liberación” y que saliera con el cuento de la cartera azul. Para rematar tanto hecho insólito, en la tarde reapareció la líder venezolana en un video pregrabado en el que daba unas desabridas explicaciones y quejándose de haber perdido la cartera azul. Siguiendo la trama de una película de esas de acción, apareció Bukele cargando una cartera azul y escribiendo en X: Paciencia, como lo anoté arriba.