En una relación laboral entre empleador y trabajador, existe una asimetría de poder inherente, lo que la convierte en una relación desigual. Esta desigualdad se manifiesta en varios aspectos: la diferencia en el poder económico, el acceso a recursos, la dependencia del trabajador para subsistir, la variabilidad en el acceso a la información, las distintas condiciones laborales y el poder de decisión que uno ejerce sobre el otro. Estos factores han sido la causa de miles de conflictos diarios en todo el mundo, especialmente en nuestro país .
En Colombia, la conflictividad laboral se manifiesta en protestas y huelgas de trabajadores. Durante años, se han registrado numerosos eventos de conflictos laborales, alcanzando un gran pico en 2021 con el paro nacional, y continuando en 2022. Según el Observatorio de Conflictos Sociolaborales del Ministerio del Trabajo, del total de conflictos registrados, el 68,7% fueron de origen laboral y el 31,3% de origen social. Asimismo, en 2023 se presentaron 256 protestas de carácter laboral en 490 municipios, según datos del Centro de Investigación y Educación Popular. Entre las demandas de estas protestas se encuentran causas como el retraso o incumplimiento en el pago de salarios y obligaciones, reivindicaciones por servicios de salud, condiciones de vinculación precaria, inestabilidad laboral, violaciones y persecución sindical, despidos, incumplimiento de acuerdos, discriminación y violencias basadas en género, entre otros. Estos problemas se buscan resolver con la reforma laboral, pero el Congreso ha venido saboteando las discusiones con mentiras y trabas.
La Reforma Laboral ya se había hundido por falta de quórum en la Comisión Séptima de la Cámara de Representantes en 2023. En esta segunda ocasión, se presenta al Congreso una versión más corta, pero ha tenido una mayor discusión con los diferentes sectores. Aun así, han intentado hundirla. La oposición ha presentado recusaciones a la bancada de gobierno, ha colocado varias proposiciones de archivo, ha dilatado la discusión e incluso se ha retirado del recinto para romper el quórum.
Paralelamente, también presionan con una campaña de mentiras repetidas una y otra vez para confundir y generar miedo, posicionándose solo del lado de los empleadores. Utilizan de forma engañosa la defensa de los pequeños y microempresarios para afirmar que la reforma es nociva y genera desempleo, que aumenta costos extraordinarios, que es inconveniente en la economía actual, que no fomenta la formalización laboral y no se ha discutido con los gremios. Estas mentiras, que seguiremos escuchando, se han ido desmontando una a una en medio del debate que finalmente ha comenzado.