Jamundí es el símbolo del abandono poblacional y territorial que deja la fallida política de paz total. El municipio de Jamundí, parte del área metropolitana del suroccidente y limítrofe con Cali, está controlado en su zona rural por el grupo armado organizado GAO ‘Jaime Martínez’, grupo residual no vinculado al Acuerdo Final de 2016 entre el Gobierno Nacional y las FARC.
Según estimaciones de las Fuerzas Militares, este GAO tiene entre 900 y 1.500 combatientes financiados por el narcotráfico. Estructuró una red logística en el cañón del Micay y el Naya y en Jamundí, consolidando la ruta hasta el Pacífico. En esas dos zonas hay cerca de 18 mil hectáreas de coca sembrada, de las cuales el 10% están en el Valle del Cauca.
Se estima que en Colombia la ‘Jaime Martínez’ produce entre el 15% y el 20% del total de clorhidrato de cocaína. Solo en el Cauca fabrican 270 toneladas y otras 20 salen del Naya vallecaucano. Todo ocurre a una distancia de entre una y tres horas en carro desde el centro comercial Jardín Plaza, en el sur de Cali.
Este GAO controla el microtráfico en la región, incluida Cali, donde hay presencia de más de 100 organizaciones criminales que hacen parte de una red delincuencial articulada (oficinas de cobro, líneas de comercialización, pandillas, células urbanas).
La zona rural de Jamundí no tiene presencia permanente de la Policía, que solo está en el casco urbano y en los corregimientos de Timba y Robles, en la zona plana. El Ejército aún está en espera de crear un batallón de alta montaña para asegurar el control institucional.