Recuerdo escuchar en las calles a miles de mujeres soñadoras, talentosas y luchadoras con un mismo propósito lleno de anhelo más que recursos físicos o económicos: ¡Salir adelante!, sin embargo, en medio de ese deseo compartían historias de vida similares: algunas desempleadas, madres solteras, otras con un “hogar” en el que dependían económicamente de sus agresores, con escasas oportunidades para emprender y literalmente esperando a que un milagro les cambiara su situación.
Tras mi recorrido por el país antes de llegar al Senado de la República y tomando cada historia como propia, nació una de las principales banderas de mi proyecto legislativo: empoderar económicamente a las mujeres a través de la creación del Fondo de Emprendimiento para la Mujer- FEM. Esta fue una de mis promesas en campaña y hoy, tres años después, se convierte en realidad por medio de la Ley 2535 de 2025, para beneficiar a más de 8,4 millones de mujeres en el país y permitirles tener una mejor calidad de vida a ellas y sus familias.
¿Qué es el FEM y a quiénes beneficia?
El FEM es un instrumento de apoyo financiero dirigido a mujeres mayores de 18 años de los grupos A y B del Sisbén IV que no cuentan con una fuente permanente de ingresos, para que materialicen sus sueños, inicien o potencien sus ideas de negocio de manera sencilla bajo la modalidad de fondo de capital semilla, en la que se les entrega recursos desde medio salario mínimo hasta tres salarios mínimos de manera individual y por única vez (estos montos están sujetos a los cambios anuales del SMLMV). Y para las que quieran conformar cooperativas, lo puedan hacer con hasta 10 integrantes y reciban un financiamiento que no exceda los 30 SMLMV.
¿Cómo se crea el FEM y cuál es su impacto desde los territorios?
Los territorios cumplen un papel esencial en esta Ley, porque son los encargados de crear el FEM en 1.123 municipios del país y esta es una oportunidad de oro para empoderar económicamente a las mujeres, que además de aportar al impulso del emprendimiento femenino, fortalece el desarrollo de sus habilidades y talentos, en donde varias se dediquen a aquello que siempre visualizaron, genera empleo, cierra brechas tanto sociales como económicas y permite que muchas de ellas salgan de entornos de violencia intrafamiliar.
Sin duda, esto se traducirá a mediano y largo plazo en un impacto significativo para cada región, teniendo en cuenta que en los programas de acompañamiento diseñados para las beneficiarias, será muy valioso guiarlas en la identificación de las áreas de inversión con mayor fortaleza que contribuyan, a su vez y de manera positiva, a los municipios. Y como valor agregado, las mujeres serán capacitadas técnica, financiera y jurídicamente por las autoridades municipales o distritales para garantizar que sus negocios sean sostenibles y perduren en el tiempo.