Gregorio Eljach solo hay uno. Desde hace muchos años conozco al recién elegido Procurador General de la Nación y la primera imagen que tengo del nuevo jefe del ministerio público, es asomado en la ventana de su ahora exoficina de la Secretaría General del Senado, ubicada en el Capitolio Nacional, frente a frente con la plaza de Bolívar. Parece que era su sitio preferido.
Acumuló durante sus varios años en el Senado, la virtud notable de un conocedor como pocos, del mundo legislativo, además de su fascinación por la historia. Lo acompaña una lucidez instantánea para citar a cualquier personaje del pasado.
En una entrevista que le realicé para el programa En Primera Persona del Canal Congreso, nos reveló algunos detalles, que ahora cobran relevancia con ocasión de su merecida elección, de un sueño que tenía ahí guardado hace tiempo. Tiene la inteligencia y formación para hacer bien la tarea como Procurador.
En la charla que sostuvimos, contó su verdadero origen: “Yo tengo ombligo sembrado en tres partes de Colombia, nací en Fusa, me crié en San Juan del Cesar en La Guajira hasta los 17 años y el resto de la existencia en Popayán, que es la cuna de mi familia materna”
Recordó que a escasos dos meses de nacido se lo llevaron para La Guajira: ´San Juan del Cesar para mi es una joya, me marcó para toda la vida, lo que yo soy lo adquirí en esa etapa´
Agregó que tiene un carácter muy recio, pero que esto lo adquirió justamente allá en el departamento costeño, pues por aquella época el contexto lo llevó a matricularse en su actual forma de ser. Solo basta cruzar unas palabras con él para evidenciar lo que afirma.