El gobierno de Gustavo Petro debe sin lugar a duda aumentar la ejecución presupuestal pues es a través de las políticas y los programas sociales que podrá cumplir el Plan Nacional de Desarrollo y la promesa de cambio que representa este proyecto político. Sin embargo, se ha posicionado en la opinión pública la falsa premisa según la cual estamos ante un gobierno anti técnico, sin rumbo y capacidad de ejecución. Miremos los argumentos, las cifras y evaluemos.
Según el informe del Centro de Estudios Económicos ANIIF, altamente replicado por los medios, la ejecución presupuestal a marzo para inversión en este año se “situó en 9,3%, 15,9% por debajo de la ejecución esperada del 25%”. Se le olvida decir que ningún gobierno ha logrado llegar a esa ejecución (obligación/apropiación), sólo Santos se acercó en su segundo mandato cuando llevaba 6 años en el poder con una ejecución del 21,3%. En ese mismo corte, Duque tenía una ejecución en el 2019 del 11,1%, en el 2020 de 11,5% y 2021 del 10,3%.
El informe de la Contraloría, que llama la atención sobre la ejecución del presupuesto incluye, al igual que ANIIF, sectores que no dependen del Gobierno Nacional como la Rama Judicial con una ejecución del 0,1%, la Registraduría con el 0%, los organismos de control con un 1,4% y el Congreso de la República con 2,5%.
No se encuentra un comentario o línea editorial que llame la atención sobre la baja ejecución presupuestal de las otras ramas del poder ¿Por qué? Es claro que se busca posicionar en la opinión pública un descontento en torno al gobierno y su actuar en cada entidad que cala, no solo en la derecha y el centro, sino también en algunos sectores de la izquierda.