“El fútbol renuncia a la alegría, atrofia la fantasía y prohíbe la osadía”.
Pero a veces nuestro fútbol…
Suspenso. No apto para aburridos, con poderoso impacto emocional, incierto hasta el final, el duelo entre Millonarios y el Deportivo Cali, por la liga, definido en paridad.
La redención frente a tantos cotejos de marcadores estrechos que llenan de tedio las tribunas.
Duelo vibrante, liquidado con empate, en contra de las vías mezquinas de los resultadistas, de los amantes a las tácticas, como único ingrediente válido en el juego.
Para saciar al público hastiado de partidos mediocres, insípidos, sin ambiciones, de papelones, de futbolistas tramposos y árbitros sospechosos.
Partido sin gol, como tarde sin sol…
Esta vez hubo seis, para los hambrientos del buen juego, con movimientos constantes y rebotes en el área del curtido Avilés Hurtado quien regresó de su aventura por el mundo para deleitar con su futbol en el Deportivo Cali.
Consideradas las arremetidas incontroladas de Beckham Castro, cuando, con el debutante Jorge Hurtado destrozaban la defensa verdiblanca mientras les duró la gasolina.