Escuchando a Lula da Silva sobre la posición de Brasil en la guerra comercial, de inmediato recordé un artículo titulado Peace as a hypothetical imperative: Brazil's foreign policy standpoint on the war in Ukraine escrito por los profesores Dawisson Belém Lopes y Karin Costa Vázquez.
La tesis es que la política exterior brasilera, excepción hecha del periodo imperial (cosa que no citan los autores), ha encontrado a lo largo del tiempo una posición balanceada que busca no comprometer activamente al país con las grandes turbulencias geopolíticas (como la actual); sin embargo, como jugador activo del BRICS ha empezado a tener mayor resonancia en la dinámica mundial contemporánea. Esta fórmula se corresponde ajustadamente con el diseño institucional de la carta de 1988 y no sufre mayores cambios o mudanzas, independiente de la facción política que llegue a Brasilia.
Así, en el primer aparte, los autores explican como la política exterior brasileña mudó de una política agresiva; principalmente, con sus vecinos de la cuenca del Río de la Plata en el siglo XIX, a una más conciliadora en el siglo XX de la mano de José Maria da Silva Paranhos Júnior (o Barão do Rio Branco) quien lideró parte importantísima del proceso de negociación fronteriza con los vecinos suramericanos.
Después de la muerte de Getulio Vargas, a mediados del siglo XX, la posición internacional del Brasil ya estaba definida. De este modo y muy cuidadosamente ha construido unas relaciones estables y amigables primero con sus vecinos y después con el mundo entero. El marco constitucional de 1988 así lo consagró bajo la tutela de algunos principios del derecho internacional: la defensa de la paz y la solución pacífica de las controversias, la no intervención y libre autodeterminación de los pueblos.
El segundo aparte, hace un breve recuento de cómo una vez iniciada la guerra en Ucrania, el presidente Bolsonaro apresuradamente se puso del lado del pueblo ruso. Días después se publicaron tres encuestas nacionales que incluían preguntas sobre la postura de Brasil frente a la guerra. Uno de los sondeos realizado por Ideia (el 8 de marzo de 2022) reveló que el 65% de la población brasileña aprobaba la neutralidad como principio diplomático, aunque el 62% consideraba que Ucrania tenía razón en su defensa territorial. En la misma línea, el 65% de los consultados opinaba que la guerra terminaría perjudicando la situación económica de Brasil.
Otros dos sondeos publicados la semana siguiente (realizadas por Ipespe y Quaest) también arrojaron cifras similares respecto del apoyo de la población a la neutralidad (62% y 71%, respectivamente). Según Ipespe, el 56% de los brasileños consideraba a Ucrania como el bando justo en esta guerra, frente a un 8% que se inclinaba por Rusia.