Con la intermediación de los gobiernos de Biden y de Macron respectivamente, Israel y Hezbollah han acordado un cese al fuego. La medida fue anunciada desde Washington, Paris y Tel Avi. En cadenas internacionales como TV5 Monde o Al Jazeera los indicios de un acuerdo entre las partes venían sonando desde el domingo pasado, lo que explica que haya sido un fin de semana marcado por un cruce intenso de fuego.
Sin embargo, lo acordado entre Israel y la organización terrorista contempla que durante los siguientes 60 días, las FDI se retirarán del sur del Líbano gradualmente mientras las fuerzas libanesas (5.000 efectivos aproximadamente) retomarán el control territorial de esta zona. Por su parte, Hezbollah debe abandonar la región de inmediato, es decir, se debe replegar hacia el norte del río Lani, según lo establecido por la Resolución de Naciones Unidas 1701 de 2006. El cese al fuego será monitoreado por Washington, Paris y las Fuerzas de Paz de Naciones Unidas.
La gran pregunta sobre el cese al fuego es ¿por qué ambas partes lograron acordar la suspensión de las hostilidades? Delinear los motivos de orden estratégico que los llevaron a la firma de este acuerdo es el objetivo de la entrega de hoy.
Hezbollah es una organización que ha sufrido golpes en su cúpula desde el momento en que decidieron atacar a Israel. Fu’ad Shukr, Ibrahim Aqil, Ibrahim Kobeissi, Mohammad Surour, Hassan Nasrallah, Nabil Qaouk, Hashem Safieddine son algunos de los hombres más importantes que han sido dados de baja, gracias a la efectividad de las FDI.
A esto se suma el espectacular golpe del 17 y 18 de septiembre en el que Israel detonó miles de dispositivos, entre walkie-talkies y bípers, causando una cifra considerable heridos y una decena de muertos al interior de la organización terrorista.
Lo que hace, en este momento, a Hezbollah una organización terrorista acéfala y desarticulada que intentará, seguramente con ayuda de Irán, una reorganización estratégica. Dicho de otra manera, reemplazará los terroristas caídos en combate y buscará un fortalecimiento en su capacidad defensiva y ofensiva. Esto dependerá de quienes están obligados a monitorear a la organización.