Parece que para el señor presidente no es suficiente generar una “controlada” crisis nacional. Aunque se ha hablado mucho del “Consejo de Ministros” desde su desastrosa transmisión por televisión nacional, poco se ha reflexionado sobre su impacto reputacional en la comunidad internacional y las consecuencias que puede traer esta “inestabilidad” a sectores tan susceptibles como la economía en momentos de alta incertidumbre global. Lo peor es que la audiencia no es solo nacional, sino mundial. La prensa alrededor del mundo no ha escatimado en adjetivos como "caos", "crisis" e "incertidumbre" para describir la situación que vive el país, generando preocupaciones sobre su gobernabilidad, seguridad y estabilidad ¿Cómo nos ven en el resto del planeta?
La prensa internacional no ha pasado por alto estos eventos. Medios como Le Monde (Francia) informaron en su momento sobre la sustitución de siete ministros en una reestructuración del gabinete, señalando las dificultades de Petro para impulsar reformas ambiciosas en el Congreso en el año 2023. Estos cambios súbitos fueron vistos como un obstáculo para la implementación de políticas clave y una evidente señal de inestabilidad administrativa.
Ahora el diario El País (España) destaca que el presidente Gustavo Petro ha solicitado la renuncia protocolaria de todo su gabinete, incluyendo a los directores de departamentos administrativos, con el objetivo de ejecutar cambios que le permitan cumplir con su programa de gobierno. Esta decisión se produce en medio de críticas por el incumplimiento de promesas y una crisis de gobernabilidad.
La renuncia de figuras clave ha sido interpretada por El País como un reflejo de las tensiones internas y la falta de cohesión en el equipo de gobierno. La salida de Velásquez, en particular, es vista como un golpe significativo para la seguridad y la reputación nacional, situación que se ha vuelto crítica en los últimos meses, recordando las épocas más oscuras en la historia colombiana. Cabe la pena recordar que la embajada norteamericana emitió en 2024 un comunicado donde pidió a sus ciudadanos reconsiderar los viajes a Colombia debido a la inseguridad.
El diario también señala que a pesar del caos institucional que hay en Colombia, el gobierno y sus defensores más radicales han evitado cualquier tipo de autocrítica, atribuyendo los fallos a factores externos.
Por su parte, la BBC (Inglaterra) ha descrito la situación como un claro reflejo del “caos político” que atraviesa el país, resaltando la preocupante renuncia de ministros clave. Porque claro, ¿qué mejor manera de fortalecer la institucionalidad que desmantelando su propio gabinete en un arrebato de crisis interna? Lo que debía ser un equipo de trabajo técnico, comprometido y estable se ha convertido en un campo de batalla donde la incertidumbre se volvió el día a día de los colombianos.
Los impactos de esta crisis no solo es la reorganización interna del proyecto político de Gustavo Petro, The Washington Post (Estados Unidos) se encargó de analizar e interpretar para sus lectores esta desastrosa transmisión en vivo. En una escena digna de un reality show, lo que el gobierno vendió como un ejercicio de transparencia terminó mostrando a un presidente incapaz de controlar a su propio equipo, ministros lanzándose indirectas y la evidencia irrefutable de que nadie parece estar en la misma página. La renuncia exprés del director del DAPRE, Jorge Rojas, no hizo más que reforzar lo evidente: Colombia no tiene un gobierno, tiene una guerra interna televisada.
Por otro lado, The New York Times (Estados Unidos) ha sido más pragmático en su análisis: la crisis política en Colombia no solo afecta la estabilidad interna, sino que mina la confianza de los inversionistas y deteriora la imagen del país en el escenario internacional. Con una economía que depende de la estabilidad política para atraer inversión extranjera, Petro parece estar empeñado en demostrar que la mejor estrategia de crecimiento económico es espantar a los mercados con inestabilidad, improvisaciones y cambios ministeriales como si se tratase de un reality.