Se ha cumplido un año de la masacre cometida por Hamás en contra de Israel cuyo lamentable saldo fue más de 4.800 heridos, 1.200 muertos y 246 secuestrados entre los que se cuentan ancianos, mujeres y niños, de los cuales todavía 101 de ellos permanecen en manos de los terroristas de Hamás. Y ya que gran parte de la prensa no repara en esto tampoco: más de 9.300 proyectiles lanzados en contra de territorio israelí desde diferentes puntos geográficos (Líbano, Siria, Iraq, Yemen e Irán) de Oriente Medio.
A lo largo de un año, gran parte de los líderes occidentales han comprado la tesis errada sobre la guerra gracias a que diferentes medios de comunicación han terminado por convertir a Israel en victimario a pesar de ser la víctima del terrorismo promovido principalmente por Irán. Lo que confirma que en la guerra la primera víctima es la verdad.
Mientras Hamás, Hezbollah, los Houtis e Irán primordialmente (no de manera exclusiva) fueron los victimarios, gracias al ejercicio propagandístico, han logrado silenciar sus ataques y crímenes camuflándose, como lo hacen con la población civil, en medio de una oleada de noticias fabricadas en contra de Israel. Muchos de los líderes occidentales no entienden que al caer en el juego de la guerra mediática contra Israel están legitimando, a su vez, el poder destructivo de agrupaciones terroristas como Hamás o Hezbollah y de Estados como Irán.
La materialización de esta campaña mediática se pudo apreciar en las instalaciones de las Naciones Unidas, a finales de septiembre, donde mentirosa, cobarde e injustamente se acusó a Israel de ser el agresor y victimario -con todo tipo de calificativos incluso antisemitas- en una guerra en la que ha sido víctima del terrorismo iraní y sus aliados. Ahora bien, que la respuesta haya sido contundente y eficaz es otro asunto o ¿esperaban que Netanyahu se quedara de brazos cruzados paralizado ante el terrorismo?
En ese mismo parlamento de la humanidad, EE.UU. y Francia presionaron a Israel para un cese al fuego de 21 días entre Hezbollah y las Fuerzas de Defensa Israelí-FDI. Principalmente, Francia cuyo Ministro de Asuntos Exteriores, Jean Noel Barrot, ejerció toda su actitud colonialista sobre el Líbano y cuya ratificación quedó expresa en la mentalidad colonizada del premier libanés, Najib Azmi Mikati, quien terminó por hacer eco del llamado de París a una presión multilateral en contra de Israel para frenar lo que ellos llaman un brutal ataque. Acaso ¿Israel no fue brutalmente atacado el 07 de octubre del año pasado por Hamás?
En esa línea argumentativa, y de manera muy desafortunada, la prensa occidental no ha querido ni siquiera comentar los constantes hostigamientos y ataques con los cuales Hezbollah ha atacado el norte de Israel más exactamente en poblaciones como Margaliot o Kiryat Shmona, produciendo desplazamiento de la población israelí. Al parecer, lo que cuenta para un segmento de la opinión pública internacional es únicamente el desplazamiento de palestinos y ahora de libaneses.
Como parte de la estrategia mediática, desde la semana pasada Al Jazeera se dedicó a repetir las mismas imágenes como el mismo discurso o narrativa para apelar a las emociones. Niños, mujeres y ancianos heridos; hospitales, escuelas y edificios bombardeados y muchos palestinos reaccionando teatralmente frente a las cámaras. Esto no equivale a que se niegue que en medio de las operaciones militares caigan palestinos o libaneses inocentes, pero tampoco vamos a caer bajo el influjo de las imágenes en las que prima el sensacionalismo y la propaganda antisemita de lo que han titulado “Genocide in Gaza: one year”.