Colombia no puede seguir jugando a ser lo que no es: un país subordinado a intereses militares ajenos a su vocación constitucional de paz. Por eso la decisión anunciada por el presidente Gustavo Petro de iniciar el retiro de Colombia de la OTAN es, más que un gesto político, una acción coherente con nuestro mandato de soberanía, dignidad y defensa de un nuevo orden internacional que no esté basado en la guerra.
Poco se ha hablado de qué es exactamente Colombia en la OTAN. No somos un país miembro —pues esa calidad está reservada a los estados del Atlántico Norte—, pero desde 2018 se nos concedió el estatus de "socio global" (global partner), una figura que se encuentra por fuera del Tratado del Atlántico Norte de 1949 y que permite a la OTAN establecer relaciones de cooperación política y militar con terceros países, sin que medie la condición de membresía plena.
Este estatus fue alcanzado bajo el gobierno de Juan Manuel Santos, mediante la firma de un "Programa Individual de Asociación y Cooperación" (IPCP, por sus siglas en inglés). No se trata de un tratado internacional ratificado por el Congreso —como lo exige el artículo 150, numeral 16 de la Constitución—, sino de un acuerdo político suscrito por el Ejecutivo sin control legislativo, lo que habilita su denuncia o terminación sin necesidad de aprobación congresional. En otras palabras: Colombia entró sin consultar al pueblo ni a sus representantes, y puede salir por decisión soberana del Presidente de la República.
Ahora bien, más allá de los tecnicismos jurídicos, el debate de fondo es otro: ¿tiene sentido que Colombia sea parte de una alianza militar global liderada por potencias que se encuentran hoy involucradas en conflictos geopolíticos que poco o nada tienen que ver con nuestros intereses nacionales, avalando el genocidio del pueblo palestino? ¿Queremos seguir siendo vistos como la “punta de lanza” de la OTAN en América Latina, cuando nuestra Constitución —en su artículo 9— nos ordena actuar en relaciones internacionales con base en la autodeterminación de los pueblos, la no intervención y la solución pacífica de los conflictos?