Siempre me he planteado, ¿quién es un buen dirigente de futbol?
Con un músculo financiero que lo respalda y el conocimiento de la experiencia, Fuad Char podría ser uno de ellos. En Junior invierte, compite, gana títulos y transfiere con utilidades.
Lo propio hace Gabriel Camargo en Tolima. Los sueldos de sus futbolistas no son desmedidos, los paga a tiempo y arma nóminas con aspiraciones competitivas para frecuentar los primeros lugares.
O Eduardo Méndez en Santa Fe, hábil en la quiebra, fiel a su marca, con preferencia a los obreros, conectado con la realidad para darle continuidad a los procesos.
O Tulio Gómez en América, ajeno a las presiones, con el ojo en la cantera, “jugando sus partidos con los suyos”, con los que ya ganó tres títulos.
Pero, cuántos de sus fichajes fueron fracasos, con despilfarro de dinero. Cuántas nóminas de lujo armaron y se quedaron en el camino, dominados por clubes de menor poder.