En las últimas dos décadas el mundo ha sido testigo de cómo las empresas están redefiniendo su papel para demostrar un compromiso genuino con la sostenibilidad.
En el 2004 aparecieron los criterios ESG (Ambientales, Sociales y de Gobernanza), a partir del informe "Who Cares Wins"; elaborado por Global Compact, el brazo de la ONU que llamó a las empresas a trabajar en las áreas de derechos humanos, medio ambiente, trabajo y anticorrupción.
El acrónimo ESG, que en inglés significa "Environmental, social and governance", rápidamente se utilizó en varios foros de discusión, informes e investigaciones como una referencia empresarial directa a la sustentabilidad.
Poco después nació el reporte ESG, un documento con información no financiera que incluye los factores ambientales, sociales y de gobierno corporativo que se manejan en las empresas, y que han venido siendo la referencia de la inversión socialmente responsable (ISR).
El primer paso para construir el reporte público de ESG en las empresas es el análisis de sus denominados temas materiales, también llamado “Materialidad”. Se refiere a conocer, administrar y priorizar los temas más relevantes de las compañías para comprender los inversores, los stakeholders y su impacto en la rentabilidad.
Hasta hoy el concepto de “Materialidad” ha sido fundamental para que las empresas cumplan con los marcos normativos internacionales frente a su trabajo por los impactos ambiental y social. Sin embargo, el término ha evolucionado y ahora las organizaciones deben hablar de lo que se ha definido como “Doble Materialidad”.
La “Doble Materialidad” marca un punto de inflexión empresarial. Es un enfoque bidireccional que da a conocer cómo las operaciones empresariales impactan en el mundo, y cómo los cambios en el medio ambiente y la sociedad repercuten en la empresa, el cual cada día gana más terreno.
Desde el pasado 5 de enero entró en vigor en la Unión Europea la llamada Directiva sobre información corporativa en materia de sostenibilidad “Corporate Sustainability Reporting Directive” (CSRD, por sus siglas en inglés). La piedra angular de esta nueva normativa es la “Doble Materialidad”.
Ahora, las empresas que realizan negocios en la UE tendrán que identificar tanto el impacto que provocan en la sociedad y el medio ambiente (materialidad de impacto - Inside-out), como el que realizan el medio ambiente, las personas y la sociedad en el valor de la empresa en términos del acceso a los recursos clave y las relaciones necesarias para su funcionamiento (materialidad financiera – Outside-in).