Existe un tango que bailaron en Buenos aires hace tres décadas, con autoría, letra y música desconocidas, que odian los hinchas del futbol argentino, pero celebran los colombianos con especial fervor.
La orquesta que lo interpretó, con artistas de lujo, colombianos, en uno de los templos de futbol en Buenos Aires, el Monumental Antonio Liberti, el de River Plate, dirigida por un odontólogo de las zonas deprimidas del Choco.
El tango como la mayoría, una oda al desengaño, a la traición, a la tragedia y a la vergüenza.
Se llamó”, para muchos, el “cinco-cero”. Sin duda un tema colosal. Reposa en la memoria de los colombianos, con especial admiración y nostálgicos detalles en los recuerdos.
Un rubio, de melena desordenada, fue el eje de la fiesta, como también un moreno desgarbado, un macizo tan recio como una roca, un obrero aplicado, un portero agigantado y un alternante, quien no desentonó.
Hoy, ese tango, cobra vigencia, como motivo de inspiración, cuando Colombia prepara su equipo para jugar contra Argentina en el clasificatorio al mundial.