El placer habita el presente, al final es solo eso lo que tenemos, lo que ya sentimos no nos pertenece, se ha quedado en el pasado. Y lo que anhelamos sentir, eso es banal, eso ni siquiera sabemos si va a pasar. Es como un deseo que pensamos que nos va a generar algo, pero es solo el presente el que nos permite vivir de verdad.
El placer ocurre cada mañana al despertar, al sentirnos vivos, al poder llenar nuestro cuerpo de aire de manera consciente, y sentir que ocupamos un espacio en este plano terrenal, al abrir los ojos y poder ver todo a nuestro alrededor, el placer está en poder levantarnos de la cama y saber que nuestro cuerpo funciona de manera perfecta, y que cada cosa que nos complementa nos permite sentirnos bien. El placer también está en la enfermedad, porque nos recuerda que siempre es posible estar bien, es cuando más sentimos amor por nuestra salud.
El placer está en el silencio, ese que nos conecta con el universo interno que habita en nosotros, el placer está en poder mirar por la ventana los colores del cielo y saber que amaneció. Escuchar a los pájaros cantar anunciando la llegada de un nuevo día. El placer está en sentir el viento acariciar nuestra cara, en sentir el calor del sol por todo nuestro cuerpo. El placer está en oler un café recién hecho y sentir su aroma y calor correr internamente nuestro interior. En un plato de comida, en sus colores, olores y sabores. En la lluvia, su sonido reparador, en el movimiento de las nubes que siempre están cambiantes. El placer está en escuchar música y sentir como las notas invaden el alma, en abrazar un árbol y sentir su sabiduría impregnar nuestra vida, el placer está en bailar y dejar al cuerpo ser libre.
El placer está en caminar descalzos por el pasto y sentir esa sutil conexión con la grandeza de la tierra que nos sostiene. En escuchar las olas del mar tocar la orilla, sumergirse en el agua y sentir como nos desvanecemos en ella. El placer está en poder reír a carcajadas con nuestros amigos y familia. El placer está en una buena copa de vino. El placer está en leer un libro y desconectarnos de la realidad mientras nuestra imaginación nos lleva a otros tiempos, el placer está en pintar mientras nuestra creatividad vuela, el placer está en las cosas más sencillas de la vida; la cotidianidad, esa que a veces parece aburrida, no es que sea aburrida, lo que pasa es que estamos tan distraídos que olvidamos darle valor a cada cosa sencilla que nos pasa.
El placer está en poder besar con los ojos cerrados y tocar el alma de quien nos ama, sentir el olor de la persona que te abraza, el placer está en el orgasmo que te lleva a universos paralelos. El placer está en poder conectar tu alma con otra en un acto de unión única.
El placer está en sentir dentro de tu cuerpo formarse una vida y sentir los latidos de su corazón palpitar al tiempo que el tuyo. El placer está en el dolor casi inexplicable que sentimos las mujeres al momento de parir a nuestros hijos que se han formado en nuestro útero, el placer está en ver por primera vez a tu hijo salir de ti, el placer está en poder alimentarlos los primeros meses de vida a través del néctar perfecto que se forma en nuestro cuerpo, para brindarles el alimento necesario para su crecimiento. El placer está en esa conexión divina con nuestra glándula pineal que hace que tengamos un sentido extra para poder intuir casi todo, el placer está en poder ver a nuestros hijos despertar y saber que ellos son una perfecta extensión nuestra en esta vida, en verlos crecer, reír, soñar y seguir de cerca su evolución.
Alejandro Jodorowsky dijo que “La muerte es parte de la vida así como la sombra es parte de la luz. El miedo arruina el placer de vivir. Acepta la vida en todos sus aspectos”. Es por eso que hay que permitirnos sentir, y perder el miedo, y así poder experimentarlo todo. Sanar el dolor para así poder recordar con alegría y agradecimiento todo lo vivido.