Para nadie es un secreto que Petro es un individuo abusador en casi toda la extensión de la palabra. Ha abusado de su caudal electoral, de sus serviles esbirros, de sus votantes, de sus víctimas cuando era miembro del grupo narco terrorista M-19 y así me podría quedar haciendo una lista meramente enunciativa, porque al ser tan extensa, no podría ser taxativa para registrar sus abusos a lo largo de la historia.
No obstante, muy a su pesar el Ordenamiento Jurídico, trae consigo unos presupuestos, principios y derroteros, que, por más de que sus delirios de dictadorzuelo con ínfulas imperiales le indiquen lo contrario, le pone unos límites. Uno de ellos, es el conocido concepto del “Abuso del Derecho” del que tanto hablamos en la academia. Como ya veo venir el ataque defensivo, voy a arrancar por el final diciendo que esto no es una retórica de censura, de sesgos, de limitación de libertades, de discriminación, de desconocimientos de derechos adquiridos, ni nada, absolutamente nada que se le parezca.
Este importante precepto jurídico, sencillamente se erige como una frontera entre la legitima libertad que a cada asociado corresponde en el ejercicio de sus garantías y el punto de quiebre al que no se puede llegar en la exageración desmedida e injustificada del uso del Derecho, que en ese momento se llamaría “abuso”.
Es así como la Corte Constitucional ha sostenido y reconocido que el Abuso del Derecho como un principio general, debe entenderse y aplicarse de manera inmediata en el sistema legal colombiano. En ese mismo sentido la alta corporación ha manifestado que en cuanto hace de la responsabilidad, los actos que constituyen Abuso del Derecho en Colombia no solo son carentes de protección legal, sino que también pueden dar lugar a la obligación de indemnizar a quien se afecte por estas conductas abusivas.
Dicho lo anterior con claridad y suficiencia, entrando en materia, celebro la reciente providencia del Consejo de Estado, que restringe las alocuciones presidenciales del mandatario Gustavo Petro, luego de una tutela presentada por un estudiante de derecho y su madre, quienes consideraron que las constantes intervenciones del jefe de Estado vulneran el derecho a la información. En hora buena por este tipo de estudiantes de la ciencia jurídica que enaltecen las aulas, las facultades y las universidades en su labor magnifica de la educación y de quienes hemos tenemos el honor de caminar el fascinante sendero de la docencia.