Cuando le entregaron la tarea vio con duda los objetivos de este. Leyó otra vez y todo se aclaró. Afortunadamente veía lejano el momento de la entrega y lo dejo archivado. Había tiempo suficiente para resolverlo y busco en su interior las otras cosas que disfrutaba y tenía pendiente. La noche anterior trabajo sin dormir y decidió entregar lo que había alcanzado. Cumplió parcialmente y en forma rápida lo dejo en la oficina del jefe. Como el 70% de los estudiantes, procrastino. Diferir la resolución de los trabajos y dejarlos para más tarde, flemático. Se ocupa el tiempo en otras cosas, quizás más placenteras pero que no cumplen el objetivo primario del deber. Quizás su utilidad nace del Siglo XXI cuando las distractoras redes sociales lo introdujeron. Viene por el prefijo pro (adelante) y crastinus (mañana): dejar las cosas para mañana.
Redes sociales e Internet, prensa y noticias, textos que no guardan relación y, actividades que diluyen y ahogan nuestras responsabilidades. Abandonamos los objetivos importantes y aplazamos nuestras obligaciones. La procrastinación está considerada como uno de los fenómenos sociales más frecuentes en nuestro tiempo. Consecuencias inmediatas: dormir mal, poco ejercicio físico y somete al individuo a altas situaciones de estrés. Hay revisiones importantes que indican fuerte relación entre la procrastinación y enfermedades cardiacas e hipertensión arterial. Es quizá una de las peores maneras de enfrentar los desafíos y demoramos en resolver nuestras responsabilidades. Postergar, sin justificación valida, nuestros compromisos. Sus causas: problemas en la autorregulación, plazos largos para la entrega, rechazo automático a las actividades, exposición a tentaciones que la aumenta y quizá las más fuerte, falta de habilidades en el estudio. Baja autoestima, nivel de estrés y uso de acto de enfrentamiento poco constructivas.
Se ha dicho que hay una estrecha relación entre la impulsividad y tendencias a aplazar tareas. La impulsividad lleva consigo dificultades para evitar conductas que no convienen y la procrastinación, mandos que convienen. Es un fallo en seguir en el proceso de la ejecución de las direcciones para lograr las metas a largo plazo. Se afirma que existe, cuando procrastinamos, una lucha entre el cerebro racional y el cerebro emocional.