“Me están cazando y no soy conejo”, dijo recientemente Maduro y lo que se nos viene a la cabeza inmediatamente, cómo no, es que no es conejo, es una rata.
Se le complicó la vida al régimen criminal de Venezuela con el triunfo de Trump. Ya están las petroleras americanas pidiéndole al presidente electo que los deje hacer negocios con Venezuela. Así de cínicos pueden ser aquellos que solo ven negocios y no el sufrimiento de un pueblo. Ya no se dirigen a Biden o a aquellos que mueven los hilos de esa marioneta que con todo y los graves problemas de salud mental, de los que padece desde mucho antes de hacerse por segunda vez candidato, logró un discutible triunfo y se instaló en la Casa Blanca para ser recordado como el peor presidente de la historia de USA y como el que arrastró al mundo a una terrible encrucijada.
Mientras tanto estamos atentos a lo que pueda pasar en Venezuela el 10 de enero. Las cosas se ponen más y más interesantes. Hay acciones tan esperadamente ridículas del régimen chavista que unidas a las no menos patéticas del régimen narcocriminal que padecemos por estos lares, el resultado no podría ser más patético. Pues resulta que este fin de semana se armó la rumba en una costosísima Isla del Rosario con asistencia de varios integrantes del gobierno colombiano y, según se especula, con invitados venezolanos como Padrino y Diosdado. ¿De qué hablarían entre trago y trago? Los servicios de inteligencia internacionales lo sabrán y se terminará filtrando así los grandes y vendidos medios lo quieran ocultar.
La cosa es de película. ¿Qué mejor escenografía que la paradisiaca isla del Caribe colombiano? Para esta ocasión no con actores de Hollywood sino los pintorescos representantes de dos gobiernos que compiten en maldad e ineptitud. En estas condiciones es mucho lo que se le deja a la imaginación. Ya veremos cómo el mequetrefe intentará ayudar a sus socios cuando se encuentran acorralados y muertos del susto. ¿O se hará el de la vista gorda como es de esperar de un cobarde? No es cuestión de valentía acercarse al fuego cuando se tiene rabo de paja ¿Cierto?